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Acción parlamentaria y transformación socialista

Un balance objetivo de la actividad de la Cámara de Diputados, en el primer período ordinario de sesiones de esta LI Legislatura, debe partir de lo que ha sido hasta hoy el Poder Legislativo en nuestro país y no sólo de lo que debería ser, para cumplir con las funciones y las responsabilidades políticas y legislativas de un verdadero parlamento.

 

Arnoldo Martínez Verdugo en Chilpancingo, Guerrero, 1981

Arnoldo Martínez Verdugo en el acto central de campaña en Chilpancingo, Guerrero. / Imagen: Fototeca CEMOS, 1981 (Marco Antonio Cruz).

 

Desde el punto de vista de lo que ha sido, este período ordinario de sesiones produjo cambios de significación en el funcionamiento de la Cámara de Diputados. El principal de ellos se refiere a que la Cámara comenzó a convertirse en un foro de auténtico debate político, en una tribuna para la confrontación de las ideas y los programas y para el análisis de los principales problemas del país, pero también ha sido esta Cámara un centro de coincidencias, de búsqueda de puntos de acuerdo como se expresó en el rechazo de todos los partidos aquí representados a las presiones del imperialismo y también en la expresión conjunta de una idea de solidaridad con pueblos que luchan por la democracia y la independencia en otras regiones del mundo.

También tiene importancia el hecho de que ha habido en este período de sesiones una mayor lucha legislativa e iniciativa de los distintos grupos parlamentarios en la presentación de proyectos de leyes y decretos, y ha dejado de ser ésta una función casi exclusiva del Poder Ejecutivo.

Los aspectos más positivos del balance, de este primer período ordinario de sesiones, tienen su origen en la integración pluralista de la Cámara y justifican plenamente la reforma política, demuestran que la intervención política de fuerzas anteriormente marginadas enriquece y fortalece la vida democrática de nuestro país.

Precisamente, como resultado de esta experiencia debe trabajarse por hacer más profunda la reforma política, por hacerla extensiva a otras esferas de la vida nacional y de la vida social y política y en particular a la actividad sindical que es la más sometida todavía a métodos y procedimientos caducos que ya han dejado de corresponder al desarrollo de la conciencia de clase de los obreros y que siguen marginados a esta porción tan importante de la población de nuestro país, de una participación directa en aspectos fundamentales de la vida política de nuestro país. También es indudable que el funcionamiento de la Cámara y el contenido de su trabajo están todavía lejos de corresponder a las necesidades del desarrollo democrático del país y a las mismas atribuciones que la Constitución otorga al Congreso.

La Cámara de Diputados sigue estando básicamente supeditada a las orientaciones del Ejecutivo y aquí hemos visto qué difícil es para una parte de nuestra Cámara pronunciarse de manera libre respecto de iniciativas que proceden del Ejecutivo. No existe todavía una suficiente coordinación entre la actividad de las comisiones y el pleno de la Cámara y esto ha redundado en rezagos indudables, en improvisaciones y en decisiones poco meditadas o debatidas que indudablemente afectan de modo negativo al funcionamiento de la Cámara.

El período de trabajo de la Cámara ha mostrado una vez más que es completamente insuficiente para cumplir con las exigencias legislativas y políticas del momento actual. Piensen por ello los diputados, en la conveniencia ya expresada aquí por otro orador, de modificar la Constitución para instituir dos períodos ordinarios de sesiones. Creo que la situación política, pero también las obligaciones fundamentales de esta Cámara, nos plantean y exigen adoptar cambios decisivos en este sentido, porque esto no se resuelve mediante el trabajo, mediante la intensificación del trabajo ni mediante el alargamiento de las sesiones puesto que esto también conduce a la larga, a perjudicar la eficacia de la decisión de todos nosotros.

Entre los aspectos más negativos de este primer período de sesiones, nosotros encontramos la presencia de residuos de intransigencia dogmática, que son expresión de aquellos grupos que no se resignan a reconocer la presencia del comunismo y de los comunistas y de otras corrientes que no apoyan al sistema, en el interior de este recinto. Se trata en realidad de los partidarios de la dictadura unipartidista y de residuos indudables de macartismo.

Deben saber estos enemigos de la reforma política, que el lugar que los comunistas han ocupado en esta Cámara no es otro que el que ocupan en el seno de la sociedad. Y creo que puedo decir, sin exageraciones, que no es todavía el lugar que nosotros hemos conquistado en el curso de luchas muy largas, pero cualquiera que sea este lugar, cualquiera que sea esta proporción en el seno de la sociedad mexicana, la que apoya nuestra corriente y nuestras posiciones, sepan que jamás vamos a renunciar a nuestros derechos y que vamos a seguir insistiendo en que debe llegar el momento en que en nuestro país sean respetadas todas las corrientes políticas, cualquiera que sea su signo y su naturaleza.

Debo decir más, los avances que todos reconocen que han tenido lugar en este primer período de sesiones, difícilmente se hubieran materializado sin el aporte de los comunistas y de otros partidos de oposición, pero no nos atribuiremos ningún mérito que no nos corresponda. Reconocemos que en estos avances hay un aporte de todos los partidos aquí representados, y ante todo un aporte del grupo mayoritario, sin el cual estos avances hubieran sido más difíciles o simplemente se hubieran aplazado.

Los diputados que integramos el Grupo Parlamentario Comunista Coalición de Izquierda, nos hemos esforzado por cumplir en esta Cámara con el programa que enarbolamos durante la campaña electoral.

La Cámara es para nosotros una tribuna, desde la cual defender y propagar una concepción del mundo y un programa de transformaciones que cuentan con el apoyo de una parte significativa de la sociedad mexicana, pero también es un órgano desde el cual se puede influir para mejorar, aunque sea en una mínima proporción, el nivel de vida y los derechos políticos de la clase obrera y de toda la población explotada y oprimida. Por eso no nos hemos limitado al ejercicio de la crítica, ni a la confrontación ideológica o política con otros partidos.

Hemos apoyado y seguiremos haciéndolo, iniciativas y propuestas de otros orígenes, de diputados de otros partidos. Unimos nuestro esfuerzo al de otros diputados o grupos parlamentarios siempre que se ha presentado la ocasión de mejorar, aunque sea mínimamente la condición económica y social de los obreros, así como la posibilidad de impulsar la democracia y la libertad política en nuestro país.

No somos los representantes de una secta doctrinaria, sino partícipes de un movimiento real, que promueve al primer plano una búsqueda de soluciones económicas y políticas, que encuentra partidarios en el seno de diversos partidos de organizaciones políticas y esto es lo que hace posible la coincidencia que ha tenido lugar en diversos momentos del trabajo de este primer período ordinario de sesiones entre diputados de distintos partidos.

Se equivocan por eso quienes hablan de extraños maridajes o ponen el grito en el cielo cuando los diputados de algún partido votan conforme a su conciencia.

A medida que la reforma política avance, van a producirse nuevos alineamientos de fuerzas, estoy seguro de que eso va a suceder así, porque en un país políticamente atrasado como el nuestro, de partidos débilmente organizados, o que no tienen todavía la suficiente organicidad en sí mismos, es decir que contienen corrientes, por razones que no puede abordar aquí, las tendencias políticas reales o sea aquellas que surgen de situaciones políticas fundamentales y de un modo profundo de abordar estas cuestiones las tendencias políticas reales, digo, rebasan los marcos estrictos de los partidos y será inevitable su expresión en esta Cámara.

A los defensores del monolitismo y de la disciplina a ultranza, les quiero recordar que según la Constitución, el diputado de nuestro país dispone de un mandato plenipotenciario irrenunciable. Los partidos integrantes del Grupo Parlamentario Comunista Coalición de Izquierda, nos hemos organizado para luchar por una transformación completa de la sociedad que desemboque en el socialismo y el comunismo y estamos en ésta Cámara porque consideramos que también aquí se puede hacer algo para conquistar este objetivo histórico. De otro modo no perderíamos nuestro tiempo en inútiles discusiones, pero la lucha por el socialismo es también una lucha de ideas y un combate por hacer avanzar cada día, las condiciones que permitan una participación cada vez más amplia de la clase obrera y de toda la población trabajadora en la vida política, social y cultural de nuestro país y este es uno de los objetivos que perseguimos al actuar en esta Cámara.

El socialismo al que aspiramos será una continuación y un desarrollo en cierto modo natural, de la lucha histórica de nuestro pueblo por su independencia nacional completa y su consolidación como nación soberana, por el desarrollo de una vida democrática cada día más plena y de un régimen auténticamente pluralista y por la conquista de un nivel de vida verdaderamente humano, en el que desaparezcan todas las desigualdades económicas y también todas las discriminaciones, sean de raza, de religión o de ideología.

Estamos firmemente convencidos de que el socialismo se construye a partir de lo que existe, y el nuestro, nuestro socialismo, el socialismo en el que vivirán los mexicanos, recogerá la mejor tradición de lucha del pueblo mexicano. Esta raíz nacional no nos impide, ni nos va a impedir ser y seguir siendo consecuentes internacionalistas, hombres libres que supieron estampar en el artículo 3o. de la Constitución, los hombres más visionarios del movimiento social mexicano.

Compañeros diputados, por primera vez en mucho tiempo se ha debatido aquí con cierta profundidad, la política económica del gobierno.

La Cámara de Diputados tiene responsabilidades especiales, que la Constitución le otorga respecto de materia tan importante como la definición de la política económica, y aunque nadie pueda afirmar que en este sentido se han cumplido plenamente estas responsabilidades, el avance que se ha obtenido es indudable y no lo quiero regatear.

Pero hay que decir que en este sentido, este primer período de sesiones ha dejado una deuda indudable. No entró esta Cámara a abordar para resolver problemas tan graves como el desempleo, como el problema urgente de la necesidad de elevar el salario y consecuentemente el nivel de vida de la población trabajadora y asalariada de nuestro país. No abordamos el cumplimiento de las responsabilidades de esta Cámara respecto de fenómenos tan nocivos como el crecimiento incesante de la carestía.

Sobre esto hemos hablado en la Cámara y seguiremos haciéndolo, porque los problemas económicos y los problemas del nivel de vida de los trabajadores se van convirtiendo en el centro de toda la vida política del país.

Debemos por tanto abordarlos con decisión, sabiendo que en esto es donde se va a cumplir una de las responsabilidades más grandes de una Cámara de Diputados integrada, por primera vez en muchos años, de manera más representativa de las corrientes reales que existen en nuestro país.

Compañeras y compañeros diputados: En nombre del Grupo Parlamentario Comunista Coalición de Izquierda, quisiera desear a los diputados de todos los partidos, que el año próximo sea un año en el que gracias al esfuerzo de todos, dé un paso más adelante en nuestro país la vida democrática, que se fortalezca la independencia nacional y que avance el nivel de vida de todo nuestro pueblo.

[1]     Balance del primer periodo, 30 de diciembre de 1979