Barrio Universitario: cómo la BUAP rescató el centro de Puebla

Barrio Universitario: cómo la BUAP rescató el centro de Puebla

Casa de La Palma
Cultura

La defensa y la rehabilitación del patrimonio histórico de la ciudad de Puebla definen el proyecto modernizador de la BUAP desde la década de 1970: la creación de la Ciudad Universitaria y la apertura de centros, sedes y oficinas en otras partes de la urbe, pero también del estado, no supusieron ni el abandono del Carolino, sede oficial de la rectoría y núcleo irradiador de la universidad, ni la desaparición de la universidad en la Zona de Monumentos.

Sucedió justo lo contrario. La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla recuperó, para el uso público, decenas de construcciones que hubieran desaparecido en la picota del olvido.

 

Patrimonio Histórico Universitario de la BUAP

Exterior del Edifico Carolino / Imagen: VEDC

 

Hoy en día, 39 edificios, integrados en tres corredores (Carolino, Casa de la Reina y San José) conforman un patrimonio que abarca 58 manzanas y 144 calles del Centro Histórico de Puebla y definen una misión histórica que se impuso la Autónoma de Puebla, es decir, el rescate de los predios adyacentes al Carolino para conformar un Barrio Universitario que reconstruyera el espacio público en beneficio de la comunidad y de la ciudadanía en general.

 

 

Todos los rectores de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, desde Sergio Flores Suárez (1972-1975) a Alfonso Esparza Ortiz (2014-presente), compartieron una misma visión: la educación superior, así como sus espacios públicos de investigación, administración o reflexión, debían incrustarse en el primer cuadrante de la ciudad para impedir, en lo posible, los procesos simultáneos de degradación y especulación que afectaban el corazón de Angelópolis desde mediados del siglo XX y ponían en riesgo su futuro. 

Esta estrategia de largo alcance explica que, hoy en día, el patrimonio histórico universitario sea uno de los mayores orgullos de la BUAP.

 

Solo la acción permanente de la BUAP, una universidad pública volcada en el espacio central de la ciudad, ha supuesto, sobre todo a lo largo de la última década del pasado siglo, un verdadero revulsivo. Con ello convergen las pocas actividades que permanecen y dispares acciones institucionales o públicas imprescindibles de restauración de edificios valiosos, como la Fundación Amparo, la Casa del Deán o el siempre vivo conjunto de la Biblioteca Palafoxiana, y unas pocas acciones privadas como el hotel Camino Real, que recupera un convento olvidado.  (Rivas, 2008, pág. 9)

 

En un tono más crítico, otros académicos llegan a parecidas conclusiones:

 

Alfonso Vélez Pliego

Alfonso Vélez Pliego, rector de la Universidad Autónoma de Puebla (1981-1987),  fue el máximo impulsor del Barrio Universitario / Imagen: Archivo Histórico Universitario

 

A la actuación modernizadora, de particulares se suma la intervención por parte de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) en el área vecina a su edifico principal (Carolino), con una orientación de respeto y rescate del patrimonio edificado. Tales acciones contribuyeron a realzar el carácter cultural del centro y a otorgar identidad al área como “barrio universitario”, ya que las casas antiguas restauradas se ubican en los alrededores del Carolino y alojan educativas, administrativas y culturales de la universidad.  (Cabrera Becerra, 2015, págs. 59-60)

 

La importancia de este proceso de recuperación patrimonial se percibe en la vitalidad del espacio urbano circundante ya que la rehabilitación de casonas, palacios y edificios en desuso, con sus nuevos usos administrativos o académicos, dinamizó el tejido urbano, desde los servicios a las tiendas, pasando por las fondas o restaurantes.

 

Patrimonio histórico universitario

Estado original del inmueble de la 2 Oriente 1006, convertido en Casa de las Culturas Contemporáneas  / Imagen: archivo personal de Ambrosio Guzmán

 

“En términos generales, se pudo comprobar que la BUAP ha realizado desde la más pequeña intervención con acciones ,de mantenimiento menor en diferentes edificios, hasta acciones más exhaustivas y complejas de consolidación y reestructuración de acuerdo con los grados de deterioro que presentan los inmuebles y sus estructuras. De igual forma se llevaron a cabo proyectos de adecuación para oficinas, institutos de investigación, escuelas y centros culturales”. (de Lara-Aguilar Fernández, Benítez-Barranco, & Morales-Tova, 2009, pág. 94)

 

Resultado de esta aventura de reconstrucción son decenas de edificios de alto valor cultural que forman el embrión del futuro Barrio Histórico Universitario, el conjunto patrimonial de la BUAP en el centro de Puebla a partir de nuevos usos surgidos tras el traslado de gran parte de las funciones administrativas a la Torre de Rectoría, ubicada en Ciudad Universitaria

Sirva este artículo para entender los orígenes de un patrimonio histórico universitario que marca la diferencia entre la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y otras instituciones de enseñanza superior que se expandieron hacia nuevas zonas alejadas del centro histórico.

 

La UAP y la recuperación del patrimonio edificado en Puebla (1981-1987)

La UAP y la recuperación del patrimonio edificado en Puebla (1981-1987): una tesis esencial 

 

Para este viaje al pasado se usará una tesis de referencia sobre el tema: La UAP y la recuperación del patrimonio edificado en Puebla (1981-1987), obra de Diana Nataly Martínez Ibáñez, que, junto a otros documentos, primarios y secundarios, sirve para reconstruir un proyecto que se hizo institucional y determinó la creación de la Dirección General de Patrimonio Histórico Universitario (DIPAHU) en tiempos recientes.

Por ello, es importante remitirse a los antecedentes más valiosos de la defensa del legado arquitectónico y urbanístico de Puebla que se remontan al parteaguas de 1952 cuando se forma el Comité Defensor del Patrimonio Cultural Poblano, reconvertido años después en Comité Defensor Patrimonio Histórico, Cultural y Ambiental Puebla A.C. que prosiguió sus acciones de concientización y reflexión pública durante el mandato de Rafael Moreno Valle, cuyo programa de obras y endeudamiento puso en riesgo la trama urbana y arquitectónica de la vieja Puebla.  

Este fragmento de una entrevista con Ramón Pablo Loreto (1912-2010), uno de sus más destacados fundadores, indica la común preocupación de intelectuales, artistas y pequeños comerciantes por la destrucción del patrimonio histórico, así como la continuidad histórica de estos pioneros y el proyecto de la BUAP a partir de la década de 1970:

 

Avenid Ayuntamiento en Puebla, hoy Palafox y Mendoza
La actual Avenida Palafox y Mendoza, en la década de 1920 / Imagen: cortesía de mexicoenfotos.com

 

“Nací en Guadalajara en 1912, pero no viví ahí, sino en Aguascalientes, hasta que trabajando en la Huasteca Petroleum Company, sabiendo que yo dibujaba, su Oficial Mayor, Manuel González Ortega, me solicitó que hiciera una acuarela de una belleza arquitectónica, lo que me motivó a captar otros edificios e iglesias en futuras acuarelas y grabados. Ya después nos vinimos a vivir a Puebla, donde, desde luego, continué con esa labor.”

 

“¿Cómo y cuándo empezó su movimiento ciudadano a favor de nuestro centro y por la defensa del patrimonio cultural poblano? ¿Por qué lo hizo?”

 

Erasto Cortés

Grabado de Erasto Cortés, en la estela posrevolucionaria de la gráfica poblana / Imagen: Oriol Malló

 

Don Ramón contesta con calma, se da tiempo para tomar un poco de agua:

 

“Formábamos parte de un grupo de artistas plásticos --dice--.Yo en particular con mi labor como dibujante me di cuenta de cómo se destruía la arquitectura de Puebla, histórica y única, para sustituirla por cajones comerciales sin ningún mérito ni gracia, o sirviendo como cines de mal gusto que levantara alguien que antes fue presidente de la república, el general Abelardo Rodríguez, y que eran su negocio.”

 

“¿Se enamoró usted de Puebla?”, le pregunto ante el entusiasmo con el que habla del Comité.

 

“Nos dimos cuenta de lo que vale esta ciudad y de que simplemente hay que impedir su destrucción.”

 

“¿Cuál fue el primer inmueble que defendieron?”

 

Cada del Deán Puebla

Casa del Deán, el primer rescate exitoso de la historia contemporánea de Puebla / Imagen: cortesía de Wikipedia
 

“En 1952 nos conformamos como Comité Defensor del Patrimonio Cultural Poblano. Inicialmente tomamos la defensa de la Casa del Deán, por ser un inmueble del siglo XVI, a pesar de la oposición del gobernador del estado Rafael Ávila Camacho, quien al entrevistarnos con él nos dijo que no podía hacer nada por el monumento porque el general Abelardo Rodríguez era su compadre y ése era un negocio de él. Entonces nosotros hicimos unos carteles diciendo lo que ocurría y porqué la casa merecía salvarse.

Esos carteles los pegamos en México y en Puebla y a Abelardo no le quedó más remedio que decir ´bueno, ya dejen esa casa en paz´. Nosotros hicimos otro cartel agradeciéndoselo. De cualquier manera, sí tiraron una parte de la casa, pero logramos salvar lo más importante, gracias sobre todo a los carteles. Luego de ahí, defendimos el atrio de Santo Domingo, que lo querían convertir en un gran edificio con un gran estacionamiento, como ahora quieren hacer en el zócalo.”

 

Quedo sorprendida del arrojo de esos hombres hace cincuenta años. Él sigue:

 

“El presidente del Comité era y es el grabador Fernando Ramírez Osorio. La idea surgió porque como usted podrá observar teníamos a la Casa del Deán muy cerca de mi negocio (16 de Septiembre 702), ya desde entonces teníamos esta humilde tienda de imágenes religiosas, imágenes y acuarelas, muchas de las cuales yo elaboro, ahora con mis ayudantes.”

 

Templo conventual de Santo Domingo de Guzmán, Puebla

Templo conventual de Santo Domingo de Guzmán, en el centro de Puebla / Imagen: cortesía de Wikipedia

 

La pregunta es obligada: ¿cuál ha sido la respuesta de las autoridades ante su defensa del centro?

 

“A veces ha sido buena, a veces malas… se me van los recuerdos --dice y regresa a su vaso de agua--. Pero nunca hemos quitado el dedo del renglón. Nuestros principales triunfos han sido la Casa del Deán, Santo Domingo y la casona de la 3 Sur 701 (hoy Profética, Casa de la Lectura), que al menos impedimos que la derrumbaran. Por cierto, lugares como el Portalillo del Alto, que defendimos y seguiremos defendiendo, igual que El Parián y, desde luego, el Zócalo, donde Paredes quiere hacer un estacionamiento de tres niveles. Esta es nuestra lucha presente.” (Yanes Rizo, 2003)

 

Sobre los antecedentes que confluyeron en las políticas públicas de la BUAP para la recuperación del patrimonio histórico de la ciudad de Puebla, un reciente libro de Rosalva Loreto (La ciudad como paisaje: historia urbana y patrimonio edificado de Puebla, 2019), hija del Ramón Pablo Loreto, conservacionista y reconocida académica al cargo de la Dirección General de Patrimonio Histórico Universitario de la VEDC, recuperó gran parte de las luchas, conflictos y reconfiguraciones que se dieron en los años previos a la monumentalización y/o gentrificación del centro de Puebla.

 

La ciudad como paisaje Rosalva Loreto

La ciudad como paisaje, un libro de Rosalva Loreto

 

Vayamos, pues, con la tesis que refleja esta labor histórica de la universidad, no sin antes mencionar que el texto que sigue es copia fiel de ese trabajo de licenciatura editado para su conversión en texto periodístico optimizado para navegadores.

 

Antecedentes del patrimonio histórico universitario

 

La década de 1970 representó una etapa importante para Puebla en materia del patrimonio histórico, al fundarse el grupo denominado “Comité Defensor del Patrimonio Cultural Poblano” en 1971, que surgió como sucesor del Primer Núcleo de Grabadores de Puebla (PNGP) y también del Grupo Cauce.

La citada agrupación tenía el objetivo de luchar por la supervivencia del legado monumental en Puebla, contando entre sus integrantes a personajes como Ignacio Ibarra Mazari (Presidente), Fernando Ramírez Osorio (vicepresidente) y el Maestro Ramón Pablo Loreto Muñiz, quien fungía como secretario de Prensa y Difusión.

 

Rehabilitación del Paraninfo en el Edifico Carolino de la BUAP

Obras de rehabilitación del Paraninfo en la década de 1980 / Imagen: archivo personal de Ambrosio Guzmán 

 

Para el año de 1977, la labor realizada por estos actores, y por otras demás personas interesadas en rescatar la belleza arquitectónica de la ciudad, se vio en cierto modo reflejada a través de la declaratoria de Puebla como Zona de Monumentos Históricos, siendo ello el preámbulo para la siguiente declaratoria, otorgada en 1987.

En el Diario Oficial de la Federación, fechado el 18 de noviembre de 1977, José López Portillo firmó e informó sobre el nombramiento de Zona de Monumento Históricos para la ciudad de Puebla. En dicho documento, pusieron de manifiesto las consideraciones para su respaldo y legitimación, así como el marco legal sobre el cual procedió dicha declaratoria. (Martínez Ibáñez, 2015, pág. 84)

En el artículo segundo de este decreto se hace mención a la delimitación geográfica de la Zona de Monumentos Históricos, abarcando éstos un área de 6.99 kilómetros cuadrados, divididos en linderos con sus respectivos perímetros (A, B1, B2, B3 y B4), los cuales rodean todo el centro histórico de la ciudad.

El artículo tercero de dicha disposición se considera el más importante, pues determina las características específicas de la Zona de Monumentos Históricos, que está conformada por 391 manzanas que integran 2,619 edificios con valor histórico construidos entre los siglos XVI al XIX, y de los cuales 61, fueron destinados en alguna época al culto religioso.

Entre ellos pueden señalarse los conjuntos conventuales de San Francisco, Santa Bárbara, el Carmen, San Antonio, Santa Clara, la Santísima Trinidad, Santa Inés, Santa Mónica, entre otros. (Martínez Ibáñez, 2015, pág. 86)

 

 

De las edificaciones mencionadas, un número total de 71 inmuebles fueron destinados a fines educativos y servicios de asistencia, para el uso de autoridades civiles o militares, entre los que se cuenta el antiguo Hospital de San Pedro, el de San Roque, así como los Antiguos Colegios de San Ildefonso y San Jerónimo pertenecientes (uno más reciente que otro) a la BUAP.

Otros edificios de importancia histórica resultan la Escuela Normal de Profesoras, el Conservatorio del Estado, las Estaciones de Ferrocarriles y la Penitenciaria del Estado, la cual fue rescatada –en palabras de Humberto Sotelo-, de la “depredación” del gobierno fugaz de Gonzalo Bautista O´Farril, por algunos integrantes del “Grupo Cauce” fundado en los años cuarenta del siglo pasado, que fue una suerte con la que no contó el Mercado de la Victoria, el cual prácticamente fue destruido en aras de la “modernización”, teniendo el mismo resultado los Fuertes de Loreto y Guadalupe.

 

Mercado de la Victoria

Mercado de la Victoria, proyecto de rehabilitación urbana en el corazón de Puebla / Imagen: cortesía de Wikipedia

 

En cuanto a los 2,487 edificios restantes -de la larga lista de monumentos que tiene la ciudad-, la mayoría se conformaban por inmuebles civiles de uso particular, ámbito que permitió la expansión del patrimonio histórico de la UAP, cuestión que analizaremos más tarde. (Martínez Ibáñez, 2015, pág. 87)

 

La creación del Barrio Universitario

 

Con la inauguración de Ciudad Universitaria, se incrementó el espacio universitario a una cifra de cuarenta y cuatro mil metros cuadrados, cuestión que provocó un gran alivio tanto de los directivos y personal administrativo, como del alumnado, que tanto requería de nuevas áreas para el desempeño de sus actividades académicas cotidianas.

Dicha estrategia solucionó en buena medida el problema del espacio universitario, puesto que antes de 1968, sus posesiones se reducían al Edificio Carolino y al Área de la Salud, donde se encontraba la Escuela de Medicina.

 

Ciudad Universitaria de Puebla

Galería de imágenes de Ciudad Universitaria de Puebla / Imagen: VEDC

 

En relación a los edificios históricos, se puede aducir que fue hasta el año de 1973 cuando se inició la recuperación y adaptación de los espacios para fines ocupacionales estrictamente académicos.

Las restauraciones iniciaron con la reincorporación del Edificio que albergó al Colegio de San Jerónimo -ubicado en la 3 oriente 403-, y la Casa de la Bóveda, ubicada en la actual Avenida Juan de Palafox y Mendoza.

Esto puede traducirse como el preámbulo para la oleada de restauraciones, de gestión y de recuperación de edificios casi perdidos en el centro histórico que tuvo lugar durante la gestión del Lic. Alfonso Vélez.

 

Ocupación de la Casa de la Bóveda en 1973

Estudiantes ocupan la Casa de la Bóveda en septiembre de 1973 / Imagen: autor no identificado, archivo personal de Jorge Pérez Vega, cedido para la exposición Les étudiants ne pouvaient plus attendre et ils sont passés à l’action. Arts graphiques et politique dans le Mexique post 68 (La Box, Bouges, Francia)

 

El primer planteamiento oficial emprendido por el nuevo rector de la Universidad está documentado el 3 de noviembre de 1981, dicha propuesta se realizó en una reunión con el gobernador de Puebla, Guillermo Jiménez Morales.

En primera instancia, Vélez Pliego refirió la falta de subsidio para la Universidad, mientras que, en el segundo punto, la petición del rector se enfocó en la necesidad de la gestión de más inmuebles.

De igual forma, en el encuentro ocurrido en Casa Puebla (y tomando como referencia lo mencionado por la prensa), Alfonso Vélez expuso al mandatario estatal la situación en la que se encontraban, hasta ese momento, los primeros inmuebles que la universidad pretendía integrar como parte de sus posesiones, aunque no se especificó en dicho punto cuáles eran tales edificios.

Se puede entender entonces, la intención de subsanar la carencia de espacios, desde comienzos del periodo rectoral de Vélez Pliego, hecho que en el penúltimo año de su gestión (1986) expresó en su informe rectoral:

 

Escalera principal de la Casa de la Bóveda

Retablo en la escalera principal de la Casa de la Bóveda / Imagen: Oriol Malló

 

Uno de los problemas centrales a los que se ha enfrentado la actual administración, es el déficit agudo de bienes muebles e inmuebles. La carencia de un diagnóstico preciso de la situación imperante, se produjo por falta de planeación, por lo cual, aunado a los pocos recursos financieros disponibles, agudizó los problemas.

 

Es importante señalar que, en la década de los años ochenta en Puebla, se llevó a cabo la tarea de refuncionalizar los edificios antiguos, para adaptarlos a usos administrativos y/o gubernamentales, de igual forma se optó mejorar las vecindades ubicadas en el centro histórico y otros lugares de la ciudad. Esto último se intentó realizar con el “Plan Director Urbano de la Ciudad de Puebla”, mismo que tendencialmente estaba encaminado a la dotación de infraestructura a las áreas urbanizadas.

A ello se sumó el plan de rescate promovido por Alfonso Vélez y su equipo, oponiéndose así a las ideas y propósitos de los intereses privados en cuanto a su reutilización de espacios histórico-culturales que exponían fines meramente lucrativos.

 

Concentración estudiantil frente al Edificio Carolino en la década de 1970
Concentración estudiantil frente al Edificio Carolino en la década de 1970 / Imagen: Archivo Histórico Universitario

 

Como un hecho relevante, en razón a la política de atención al patrimonio, el domingo 18 de julio de 1982, se llevó a cabo en Pinacoteca Universitaria ubicada en la ciudad de Puebla, una mesa redonda en la cual se discutieron los principales temas y retos, relacionados con la salvaguarda del patrimonio histórico de Puebla.

El entonces rector Alfonso Vélez Pliego encabezó dicha reunión, donde expuso que la preservación del patrimonio cultural poblano, era de gran utilidad para las generaciones presentes y futuras:.

Aludiendo a todos los peligros y embates a los que se enfrentaba el legado histórico, mencionó que el patrimonio cultural no eran solamente los archivos históricos, sino los monumentos y zonas históricas que, al igual que los archivos, corren el mismo riesgo de ser destruidos, además de víctimas de la incuria y el olvido.

En lo que respecta a los archivos históricos, el entonces rector apuntaba a los archivos propios de la BUAP, de los cuales muchos habían sido destruidos, por lo que comprometió al Consejo Universitario para asumir la tarea de rescate y a la postre, cuidar los bienes documentales que se generarían.

 

Barrio Histórico Universitario

 

A dicho evento asistieron también personajes importantes del ámbito cultural y especialistas en patrimonio del país, logrando captar la atención de los medios de comunicación, entre ellos el periódico El Sol de Puebla, quien documentó el encuentro.

Entre los asistentes se encontraban: el presidente del ICOMOS mexicano (1979-1987) director109 fundador del Museo Nacional de Arte del INBA (1982- 1987) Jorge Alberto Manrique, el investigador y museólogo Miguel Alfonso Madrid, Ramón Pablo Loreto (quien fue una de los pioneros de la defensa del patrimonio poblano e inspector de monumentos del INAH de 1952 a 1986), el antropólogo Joaquín Galarza -especialista en códices- y por último, el restaurador de libros antiguos Ignacio Delfín y Fernando Osorio, gestor cultural, quien se desempeñaba en ese momento como director del Centro de Información y Documentación Audiovisual de la UAP (1982-1990).

Cada uno de los participantes mantenía su postura en cuanto a la especialidad que desarrollaban. En cuestión de la destrucción de edificios coloniales, Jorge Alberto Manrique señaló dos aspectos: la modificación de la ciudad de Puebla -en la cual se han librado batallas históricas-, y en segundo lugar, el crecimiento urbano y los tipos de servicio que se requerían en una urbe propia del siglo XX, aludiendo con su participación, a las construcciones del siglo XX y la alteración de la arquitectura ocurrida.

 

Frase Ambrosio Guzmán

 

Destaca a su vez, la petición realizada al gobierno por parte de Ramón Pablo Loreto sobre la formación de un fondo en fideicomiso para la restauración y mantenimiento de edificios coloniales y mobiliario, la cual resultó uno de los puntos más importantes que se hicieron saber a la prensa y a otros medios de comunicación.

Se argumentaba que siempre se había dado preferencia a los proyectos económicos devoradores del patrimonio, en lugar de invertir y apostar por la restauración y habilitación de los edificios históricos.

Se considera importante hacer mención a estos acontecimientos, porque abren la pauta para poder entender de dónde o por qué surge la idea de la rehabilitación del patrimonio inmueble del centro histórico poblano.

Para ello, se agradecen los aportes del Arq. Ambrosio Guzmán Álvarez y del Dr. Humberto Sotelo -quienes fueron amigos y colegas de Vélez Pliego, al igual que colaboradores importantes en distintos momentos de su administración como rector.

En una de las entrevistas realizada al arquitecto Ambrosio, sobre la conformación del referido “Barrio Universitario”, la principal inquietud giró en torno a resolver el porqué del reúso del centro histórico para habilitarlo como espacios académicos y administrativos, a lo cual contestó lo siguiente:

 

Ambrosio Guzmán, el hombre que rescató el patrimonio histórico universitario

Ambrosio Guzmán, el hombre que rescató el patrimonio histórico universitario / Imagen: cortesía de La Jornada de Oriente

 

Ambrosio Guzmán: Alfonso era una persona muy inteligente, tenía un especial interés en el rescate del patrimonio histórico, y era consciente de la necesidad de la recuperación de los valores históricos, entonces para el caso de las casonas, haciendo cuentas, pensamos que salía mejor la rehabilitación de los espacios históricos, que comprar terrenos nuevos(…) Los directivos pensaban que se iba a destruir con los alumnos, pero Alfonso dijo; no, se tienen que educar… después van a empezar a cuidarlo. 

 

A la par de la necesidad de la creación de espacios para la actividad académica, cabe señalar que el rector Vélez Pliego, también apostó por una educación patrimonial a favor de la comunidad estudiantil.

 

Texto de Ambrosio Guzmán sobre Alfonso Vélez Pliego

Dar clic en la imagen para leer este artículo de Ambrosio Guzmán sobre el rector Vélez Pliego

 

Es así como se marca uno de los comienzos de la labor realizada para la ocupación del centro histórico.

Conforme al transcurrir de los días, el deseo de la integración de es zona -que cubriera las necesidades de los universitarios y del personal administrativo de la UAP- se fue cohesionando, pese a los intentos de la “burguesía” –en palabras de Humberto Sotelo-, por impedir el acceso al centro histórico poblano a la universidad.

Al respecto, Ambrosio señala:

Y nosotros en nuestro empeño de quedarnos aquí en el centro (…) Algún día lo platicamos Alfonso y yo, andábamos en París en el Barrio Latino y dijimos, mira, esto tarde o temprano va a suceder, sin impulsarlo ni nada… alrededor de los estudiantes va a haber papelerías, cafeterías, librerías, tienditas, (…) Pues es que alrededor de los estudiantes no necesitamos ni promoverlo.

La anhelada zona poco a poco se fue formando aunque, pese a la construcción de CU en los sesentas -que ayudó al desahogo del Carolino en cuestión de espacio-, la demanda de nuevos construcciones se incrementaba, debido al aumento en las matrículas de estudiantes.  (Martínez Ibáñez, 2015, págs. 107-110)

 

Expansión de la BUAP en la Zona de Monumentos

 

En los años de 1982 y 1983, se adquirieron las casonas ubicadas en la 5 poniente número 310 y 317, que conformarían dos de las llamadas casas para estudiantes foráneos, la primera denominada “Carmen Serdán” - para mujeres- y “Serrano” -para hombres-.

En referencia a estas casas, Alfonso Vélez mencionó acerca de su fundación que:

 

 

En 1982, este rectorado, con apoyo y coordinación con núcleos estudiantiles interesados en los problemas de vivienda, se fundó la Casa del Estudiante Serrano para albergar a 150 alumnos, originarios, en su mayoría, de la Sierra Norte y de la Mixteca poblana. (A.H.U. 1986)

 

También se adquirieron dos edificios más para un fin similar: en el Boulevard 5 de mayo, con número oficial 1405, se dispuso un edificio para formar la casa del estudiante llamada “Carlos Marx”.

Durante el rectorado de Enrique Doger Guerrero (1997-2001) la primera se ocupó para la Fundación BUAP, mientras el otro edificio se ubica todavía en la calle 10 oriente con número 415, y, en un principio, albergó a la casa de estudiantes “1 de mayo”, que actualmente es la sede del Colegio de Arte Dramático.

 

Fundación BUAP

Sede de la Fundación BUAP; otro edificio de valor cultural rescatado por la universidad / Imagen: Fundación BUAP

 

Las edificaciones siguientes, se encuentran destinadas para la docencia, investigación, difusión cultural y algunos departamentos administrativos de la universidad.

Entre estos inmuebles están: el edificio de la Casa del Alguacil Mayor, que fue adquirido en el año de 1983, y ostentaba en primera instancia el nombre de Departamento de Música de la UAP, posteriormente este se transformó, hasta albergar en sus instalaciones a la Escuela de Música y Danza.

Dicho edificio se encuentra registrado como monumento artístico e histórico por parte del INAH, ya que por sus características, es considerado como un edificio propio del periodo barroco poblano.

Antonio Juárez Burgos y Marcial Márquez mencionan, en relación a la data de la casona y las manifestaciones artísticas evidenciadas en la construcción lo siguiente:

 

Casa del Aguacil Mayor

La Casa del Aguacil Mayor, antes de ser adquirida por la BUAP en la década de 1980 / Imagen: archivo personal de Ambrosio Guzmán

 

El edificio data de finales del siglo XVII y principios del XVIII, con un tercer patio del siglo XVI y restauraciones de principios del siglo XX. Aun cuando su construcción se realiza en los periodos del barroco y neoclásico, la mansión tiene manifestaciones del renacimiento purista (51)

 

Como todas las casonas -o bien, la mayoría-, la Casa del Alguacil Mayor fue ocupada como casa habitación, siendo natural al transcurrir de los años el cambio de dueños, hasta que el Instituto Nacional de Antropología e Historia, declaró esta como Monumento Arquitectónico e Histórico en 1983, siendo ese mismo año cuando pasó a formar parte del patrimonio histórico de la Universidad.

Otro edificio adquirido fue la Casa de las Diligencias. Este inmueble es conocido históricamente por ser la primer casa de diligencias de Puebla, es decir, un lugar de tránsito -privilegiado en cuanto al paso de personas y mercancías-, en el cual los viajeros que provenían de la capital del Virreinato, o del puerto de Veracruz, podían descansar.

Además, era un sitio al cual llegaban y de donde partían los coches en el siglo XIX; otros de los nombres con los que se conoce a dicha edificación son la Casa de Postas, Casa de la Corrida o  Hotel de las Diligencias.

De igual forma, otra de las funciones que tuvo esta casa, fue la del establecimiento del primer telégrafo, en la segunda mitad del siglo XIX.

 

El Hotel de las Diligencias, actual sede la preparatoria Zapata, en los albores del siglo XX / Imagen; cortesía de  mexicoenfotos.com

 

Así pues -después de diversos usos dados a la propiedad-, pasó a formar parte de la Universidad, a través de la compra registrada el 24 de julio de 1985; una vez terminadas las restauraciones, abrió sus puertas el 20 de febrero de 1987 -dos años después de su adquisición-, a la nueva Preparatoria Emiliano Zapata.

Precisando este punto, es necesario señalar que se denominó durante la rectoría de Vélez Pliego, como Casa Emiliano Zapata. La llamada Casa de la Reina hacia el año de 1794 es la edificación que en la actualidad contiene las oficinas de la Dirección General de Control Patrimonial.

Esta se encuentra ubicada en la calle de Reforma número 913, y se dice que debe su nombre, debido a que en su interior se encontró una imagen de la virgen de Guadalupe.

Por su parte Hugo Leicht, en su famosa obra Las Calles de Puebla, refiere que para finales del siglo XVIII, la avenida se llamó “calle de nuestra Señora de Guadalupe” y siglos más tarde sería conocida como “calle del mesón de Guadalupe”, o simplemente “calle de Guadalupe” (182).

 

Casa de la Reina, otro inmueble recuperado por la BUAP en el centro histórico / Imagen: cortesía de Wikpiedia

 

Como todo edificio de la época, sus primeros usos fueron en el orden de casa habitación; aunque también sirvió para el comercio y la vivienda de forma paralela.

Con el paso del tiempo, los dueños fueron varios, ya fuera por eventualidades de compra o herencia, hasta que en el año de 1984, la Universidad adquiere la edificación, como ha quedado estipulado en los documentos del Registro Público de la Propiedad, siendo la Sra. María del Carmen Rodríguez Arrioja quien realizó la venta el 16 de enero de dicho año.

El edificio Sor Juana Inés de la Cruz -ubicado en la calle 3 oriente número 214-, fue utilizado para instaurar el Colegio de Letras, hoy Colegio de Lingüística y Literatura Hispánica; la construcción original se remonta a finales del siglo XIX y principios del XX, con un estilo arquitectónico de tipo neoclásico.

Junto con el edificio Ricardo Flores Magón, la Casa Sor Juana fue comprada en el año 1984, la primera de ellas en el mes de enero por la cantidad de nueve millones de pesos, el segundo por ocho millones en el mes de Julio.

 

Edifico Sor Juana Inés de la Cruz Puebla

Edifico Sor Juan Inés de la Cruz, un remanso de paz cerca del zócalo poblano / Imagen: VEDC

 

Este último no se tiene el monto aproximado, pero de acuerdo a Antonio Juárez Burgos y Marcial Ordóñez, en 1983 el edificio “Flores Magón” destinaba su planta baja para comercios, mientras que la planta alta era utilizada como casa-habitación.

Hoy día es el Colegio de Historia , en tanto que el Colegio de Literatura, después de un siglo de ser utilizado como casa-habitación, fue sede de la organización política llamada “Confederación Nacional de Organizaciones Populares”, antes de formar parte de la BUAP.

La actual conexión interna establecida entre los edificios Sor Juana y Flores Magón fue elaborada por el Arq. Ambrosio Guzmán, con el fin de que los colegios estuvieran en contacto y para que, tanto el alumnado como el personal tuvieran una mayor libertad de tránsito y acceso a toda la Facultad de Filosofía y Letras.

 

Ambrosio Guzmán: ese es el edificio Sor Juana, ese también lo compró Alfonso, y esas ya las comuniqué

Entrevistadora: ¿el edificio Flores Magón y el Sor Juana?

Ambrosio Guzmán: si, por que antes no había comunicación y cuando lo compramos los comuniqué y se hizo la escalinata, y la distribución de los espacios.

 

Ambrosio Guzmán relató también que el edificio correspondiente en la actualidad a la Lic. En Procesos Educativos, la Maestría en Estética y Arte –y que igualmente sirve como salones a las licenciaturas de Lingüística e Historia-, fue adquirido con Doger Corte.

Este se denominó como el edificio “Alfonso Reyes”, originalmente destinado para el Colegio de Antropología, que hoy se ubica en Ciudad Universitaria.

 

Interior del Edifico Alfonso Reyes

Interior del Edifico Alfonso Reyes / Imagen: VEDC

 

Se agregó al patrimonio de la universidad el 20 de Octubre de 1983, la llamada Casa de los Arcos, la cual se ubica en la calle 2 norte número 1006.

De acuerdo a lo señalado por Juárez Burgos, a ésta se le conoce de esta manera, puesto que posee dentro de su estructura varios arcos, entre los cuales destaca el que se encuentra ubicado en crujía poniente del primer patio, por la luz que cubre (133).

A grandes rasgos, el estilo que se aprecia en dicha casona es de tipo barroco sobrio, contando con dos niveles y una fachada rectangular y simétrica.

El primer uso que se le dio fue el de casa-habitación, siendo instalada tiempo después la hemeroteca del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades, la Revista Crítica y el Centro de Estudios Regionales de la Universidad.

En el año de 1983 fue reconocido como Monumento Arquitectónico e Histórico por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia, año en que la Universidad adquirió dicha edificación a la Sra. Ángela Soto.

 

Frase Francisco Vélez Pliego

 

La Casa Presno alberga en la actualidad, las oficinas de dirección del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades Alfonso Vélez Pliego.

Esta construcción fue comprada por la cantidad de 7 millones de pesos el 8 de febrero de 1983 y es una de las residencias más importantes para la universidad, no solo por la función académica que desarrollada en su espacio, sino por la belleza arquitectónica con la que cuenta.

La construcción data del siglo XIX y fusiona en sus dos niveles, dos estilos artísticos diferentes - el neoclásico y romántico-, con una marcada influencia francesa realizada en piedra cantera.

 

Casa Presno BUAP

Las escaleras de acceso a la primera planta de la Casa Presno: esplendor reencontrado / Imagen: VEDC

 

El arquitecto Ambrosio -en charla con el Dr. Sotelo-, recuerda especialmente el proceso de compra (y con mayor claridad el de restauración), que se efectuó bajo su dirección, al igual que de los edificios mencionados.

 

Despacho Casa Presno

Despacho principal de la Casa Presno, sede del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades "Alfonso Vélez Pliego" de la BUAP / Imsgen: VEDC

 

Ambrosio Guzmán: La casa Presno, nos la vendió la familia De la Fuente, pero antes fue de la Señora Doña Guadalupe Presno, en el ochenta y tres más o menos no me recuerdo bien

Humberto Sotelo: ¿era de los dueños originales?

Ambrosio Guzmán: Bueno (…) la Presno La construyó el señor José Antonio Couttolene

Entrevistadora: ¿de qué siglo es la Casa Presno? ¿De qué época?

Ambrosio Guzmán: De mil novecientos seis, seis o siete por ahí la hizo más o menos y se la vendió a señor Presno y la casa de junto también era de Don Antonio, esas casas estaban comunicadas yo encontré la puerta y después no sé qué pasó con esa casa pero ahora es estacionamiento. Era del mismo dueño, eso lo vi en la notaria del Licenciado Traslocero. Entonces ya la compró el señor Presno y nos la vendió su hija (…)

Entrevistadora: ¿Estaba muy deteriorada?

Ambrosio Guzmán: No, no todavía estaba bien, ahí estaban las oficinas de ella ahí vivían la familia De la fuente, lo único que pasa es que estaba toda pintada de azul (…) horrible, lo habían pintado de aceite.

 

Restauración Casa Presno

Tareas de reconstrucción en la Casa Presno / Imagen: archivo personal de Ambrosio Guzmán

 

Humberto Sotelo: ¿lograron rescatar la pintura principal?

Ambrosio Guzmán: Cuando empezamos a restaurar, ahí salió la pintura original, el yeso y demás y los muebles también los habían vendido, y después los encontré

Entrevistadora: ¿Los pudo recuperar?

Ambrosio Guzmán: No, no, eran muebles ingleses todos, y tenían una regadera bellísima, con tubos cromados, también todos los azulejos son ingleses, ya los habían vendido (…) yo los vi en las fotos de la casa original.

 

Los detalles de las restauraciones de dicho edificio se expusieron en una publicación del propio Ambrosio Guzmán.

En ella explicaba el proceso llevado a cabo para hacer de esta casa, una de las más emblemáticas y bellas que posee la universidad, seguida del edificio “Casa de los Muñecos” del cual hablaremos más adelante.

 

Edificio Gabino Barreda

Edifico Gabino Barreda, cual un oasis en el centro de Puebla / Imagen: VEDC

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Otro edificio adquirido durante la administración de Alfonso Vélez Pliego fue el llamado Gabino Barreda -hoy Colegio de Filosofía-: esta finca fue de las últimas adquisiciones que hizo la universidad durante la gestión de dicho rector. Se le dio este nombre en honor al filósofo positivista mexicano, quien además fue alumno del Colegio del Estado.

En la cuestión de las características arquitectónicas del espacio físico, Puebla desde el Aire señala que es un edificio con señales típicas del siglo XIX, y el portón que tiene es un ejemplo de ello, la fachada también tiene características peculiares.

 

Infografía patrimonio edificado Facultad de Filosofía y Letras BUAPInfografía patrimonio edificado Facultad de Filosofía y Letras BUAP

 

Destaca en la fachada de este inmueble el arco de medio punto del acceso principal, en archivolta; un caso como pocos en Puebla.

Se caracteriza por el conjunto de molduras que decoran el arco en su paramento externo, acompañando a la curva en toda su extensión.

Pero en este caso, las molduras se prolongan hasta el piso. Además puede apreciarse un lambrín de cantera con moldura.

Presenta cuatro vanos: tres corresponden a otras tantas ventanas y uno al acceso principal.

Los arcos son rebajados y los paramentos trabajados en sillares en almohadillado, interrumpidos por una moldura trapezoidal, colocada en la clave del arco y se prolongan hasta la cornisa que divide los niveles.

 

Preparatoria Lázaro Cárdenas

La actual sede de la Preparatoria Lázaro Cárdenas del Río, antes de su incorporación a la BUAP en 1987 / Imagen: archivo personal de Ambrosio Guzmán

 

El edificio Antonio del Rincón y/o del Capitán Manuera, se ubica en la calle 4 oriente número 414.

Considerado un monumento del siglo XVII, fue adquirido el 12 de noviembre de 1987, en vísperas de la gestión de Vélez Pliego como rector.

En un principio se ubicó en sus instalaciones el Departamento de Idiomas y, posteriormente, la Preparatoria Lázaro Cárdenas del Rio de la BUAP, que actualmente ocupa también el edificio colindante conocido como “Casa Anastasio Placeres” -ubicado en la misma calle, pero con número 412-, y aunque se compró en años posteriores al rectorado de Vélez, se constituyó como un anexo a la preparatoria Lázaro Cárdenas.

La Casa de la Palma o del Gobernador Calderón, sede de la Vicerrectoría de Investigación y Estudios de Posgrados, está ubicada en la calle 4 sur No. 303, la cual según se dice, perteneció a las religiosas del convento de la Santísima Trinidad.

Su construcción data alrededor de los inicios del siglo XIX, y según Hugo Leicht, el primer nombre, Casa de la Palma, surge debido a que de esa manera era conocida la calle en donde se ubica; sobre el segundo nombre, es decir “Casa del Gobernador José María Calderón”, Marcial Ordóñez menciona que fue denominada así por efecto del primer gobernador del estado de Puebla:

 

Casa de la Palma

Patio central de Casa de la Palma / Imagen: VEDC

 

Respecto al segundo nombre, se le denominaba así porque hacia 1824 vivía en la casa el general de división José María Calderón Garcés, primer gobernador constitucional del estado de Puebla, y padre del coronel José Calderón y Tapia, quien en 1892, dio su nombre a la calle en reconocimiento a sus méritos militares. (Juárez Burgos, Marcial Ordóñez 153).

 

Primera planta de Casa de la Palma

Primera planta de Casa de la Palma: neoclásico afrancesado / Imagen: Oriol Malló

 

Otro inmueble esencial en la malla urbana de la BUAP es al Edificio Arronte, el cual albergaba a la Biblioteca José Revueltas y Gastón García Cantú.

Este edificio fue gestionado por el Ing. Luis Rivera Terrazas y, de acuerdo al testimonio del Arq. Ambrosio y el Dr. Sotelo, se consiguió gracias a un “intercambio”, hecho por el citado ingeniero, con el antiguo dueño de la propiedad en la que ahora se ubica el Museo Amparo.

La situación fue posible debido a que, según relató el Ambrosio, la universidad compró la casa de la familia Espinoza Yglesias, una casa pequeña que, después de su recuperación e instalación del museo, ocupó casi toda la manzana, mientras que el banquero Manuel Espinoza Yglesias (1909-2000) contaba entre sus posesiones el edificio Arronte, y, por cuestiones de apego a dicha propiedad, decidió hacer la permuta con la universidad.

 

Edificio Arronte

Otra joya de la BUAP en el centro histórico de Puebla: Edificio Arronte / Imagen: VEDC

 

Ambrosio Guzmán: El ingeniero Terrazas compró la casa paterna de los Espinoza Yglesias, la pura esquina en la nueve y la dos sur, y esa casa se compró en un millón de pesos, eso sí lo recuerdo muy bien (…) entonces yo algún día que vine (…) comentando con el ingeniero terrazas estaba en venta el Arronte y entonces le dije que lo comprara la universidad, y dijo que estaba en seis millones (…) y ya me comento que Espinoza Yglesias le había mandado a través de un amigo mutuo una oferta de que quería que la universidad le vendiera la casa que vendió la hermana (…) porque él no se enteró, la hermana la había heredado, y estaba enojadísimo con su hermana por que la había vendido, la casa paterna. Y le dije al ingeniero, pues dígale que se la cambiamos, y dijo cómo crees, esa vale seis millones, y le dije pues si le interesa que lo piense (…) y sí, se cambió.

 

El edificio del antiguo Colegio de San Jerónimo, tampoco fue una adquisición propia durante el rectorado de Vélez Pliego.

Dicho edificio se adquirió durante el periodo del químico Sergio Flores Suárez y, después de algunas restauraciones, se convirtió en sede de la Escuela de Psicología.

Junto a este último se encuentra ubicado -en la calle 3 oriente, número 210-, el edificio conocido como Anexo Paccelli, que forma parte de la Facultad de Psicología y su posgrado. En el caso del Edificio San Jerónimo, la restauración se comenzó tan pronto fue adquirido.

 

Colegio de San Jerónimo

Colegio de San Jerónimo: la primera adquisición de la BUAP en 1973 / Imagen: cortesía de Wikipedia

 

Se inicia la adquisición y restauración en 1973 con la incorporación al patrimonio universitario del antiguo Colegio de San Jerónimo (3 Oriente 403), sede de la  Facultad de Psicología hasta el sismo de 2017.

En el mismo año también pasó a manos de la institución la antigua Academia de Bellas Artes o Casa de las Bóvedas (Av. Juan de Palafox y Mendoza 406), que fue también Pinacoteca Universitaria. (Puebla desde el Aire 7)

 

Casa de la Bóveda

Entrada principal de Casa de la Bóveda / Imagen: VEDC

 

Tomando en cuenta que desde la compra de la propiedad y las primeras restauraciones, hasta la administración de Alfonso Vélez habrían transcurrido como mínimo ocho años.

Por tal motivo, el edificio fue sujeto de una restauración, o dicho de otra manera, necesitaba el mantenimiento que una construcción de esa magnitud requiere para mantenerse en buenas condiciones.

A la par de esto último, se realizaron restauraciones en La casa de la Bóveda - o antigua Academia de Bellas Artes-, la cual fue adquirida durante el rectorado del Ingeniero Luis Rivera Terrazas, y que -en palabras de Ambrosio Guzmán-, se llevó a cabo por donación del gobierno del estado a la Universidad.

A grandes rasgos, estos son los edificios que forman parte del Patrimonio Histórico tangible de la BUAP, pero debe aclararse que se mencionan únicamente aquellos que se adquirieron durante los años ochenta o bien, los edificios que fueron restaurados en la administración de Vélez Pliego.

Como es sabido, AVP fue un audaz político, que tuvo el tacto para negociar los financiamientos en el presupuesto otorgado a la universidad para la adquisición de los inmuebles.

Además, poseía la astucia necesaria para hallar en los gobiernos priistas que regían al país, un medio para lograr los objetivos que se planteaban en el Plan de Rescate Arquitectónico de la UAP, promovido principalmente por él mismo.

 

Reconstrucción Casa Presno

Las obras en Casa Presno: virtuoso encuentro entre albañiles y artesanos / Imagen: archivo personal de Ambrosio Guzmán

 

En resumidas cuentas, podemos concluir que la utilización o reutilización de los edificios antiguos para fines culturales que llevó a cabo la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla fue una ardua labor que contribuyó a las mejoras del Centro Histórico y a su vez logró de alguna manera -aunque no totalmente-, subsanar las carencias de espacio dentro de la misma institución.

La difusión de dicha operación se dio en los años del rectorado de Vélez Pliego y en los posteriores al mismo, tal como ocurre en el caso de la participación de la universidad en el Séptimo Symposium Internacional sobre la Conservación del Patrimonio Monumental, llevado a cabo en Puebla en 1987.

Durante su participación, la universidad compartió su experiencia en esta área de rescate y difusión del patrimonio monumental, concluyendo con los siguientes aspectos:

  • a) Todos los monumentos son factibles de adecuar para nuevos usos culturales sin grandes transformaciones.

  • b) Sus espacios resultan flexibles a nuevas y variadas necesidades.

  • c) Las fincas con el cambio adquieren nuevo vigor con la presencia jovial del estudiantado

 

Barrio Universitario BUAP

La recuperación del centro histórico de Puebla: el programa permanente de la BUAP / Imagen: archivo personal de Ambrosio Guzmán

 

  • d) Los nuevos ambientes restaurados influyen directamente en el proceso de culturización de las bases, la arquitectura también es cultura.

  • e) La presencia de conjunto de edificios enclavados en el centro de la ciudad propiciará la aparición de nuevos servicios y ambientes que conformarán un ámbito universitario.

  • f) Económicamente, la adquisición y restauración de los edificios es un ahorro importante de recursos, ya que representa en nuestro casi el 40% del costo de una obra nueva. ( VII Symposium Internacional de Patrimonio Monumental 1986)

Años más tarde, es decir en la década de 1990, los objetivos del Barrio Universitario –como un espacio ya constituido-, se perfilaron en cuatro aspectos: primero, en contribuir a incrementar, diversificar y consolidar los servicios de infraestructura especializada en materia de información y comunicación científica, tecnológica y cultural integrándolos como parte de los atractivos que tiene puebla como destino; segundo, consolidar y mejorar la calidad de la oferta educativa relacionada con la cobertura de educación superior (licenciatura y posgrado) en el área de Ciencias Sociales y Humanidades; tercero, coadyuvar a incrementar, diversificar y consolidar los servicios de apoyo, recepción y albergue de científicos y creadores propiciando su afluencia y estancia promedio en la ciudad y la región; y por último, propiciar que la derrama económica derivada de los servicios académicos y científicos contribuyan al enriquecimiento, conservación y mejor aprovechamiento del patrimonio histórico, monumental y cultural de la Universidad Autónoma de Puebla (Puebla, metrópoli de la cultura 34)

 

Restauración Casa Presno

Trabajos de rehabilitación en Casa Presno: un histo fundacional del Barrio Universitario de Puebla / Imagen: archivo personal de Ambrosio Guzmán

 

Para la consolidación de los objetivos mencionados, se trató de incluir a una fracción de la misma institución, el esfuerzo de los sectores público, privado y social, con el cual se esperaba un establecimiento de programas de restauración y mantenimiento del patrimonio cultural edificado de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

De igual forma, para los bienes muebles con valor cultural de la misma, el establecimiento de programas de catalogación y divulgación de bienes con valor patrimonial, coadyuvarían al establecimiento de actividades culturales por temporada, al fomento de actividades universitarias de alcance nacional e internacional de carácter científico y académico, y seguir la línea de adquisición y restauración de edificaciones con valor cultural destinadas a albergues de científicos y creadores de la ciudad.

Es importante señalar que el proyecto lanzado por la universidad durante los ochenta resultó una influencia fundamental para la acción de otras universidades del estado, en el orden de la adquisición de inmuebles históricos para fines propiamente culturales (Martínez Ibáñez, 2015, págs. 112-121).

 

La Casa de los Muñecos: adquisición culminante

 

Este fue un momento excepcional en la historia universitaria, no solo por la compra del inmueble, sino por la función y el lugar que le ha sido asignado, por lo cual puede considerarse como una de las adquisiciones más importantes que hizo la BUAP a lo largo del tiempo.

Dicho inmueble es el conocido como la “Casa de los Muñecos”, el cual fue adquirido en el año 1983 -según las fuentes-, por la cantidad de 18 millones de pesos.

La propiedad se encuentra ubicada en la actual calle 2 norte No. 2, casi esquina con la Avenida Palafox y Mendoza, la anterior avenida Maximino Ávila Camacho, misma que en los años de esplendor de la casona se conocía como la “Calle de Mercaderes”.

 

Casa de los Muñecos

La icónica fachada de La Casa de los Muñecos / Imagen: VEDC
 

Ambrosio Guzmán: la casa de los muñecos si mal no recuerdo se compró en el ochenta y tres, (…) los muñecos costaron veintitrés millones

Entrevistadora: bueno los registros dicen que en 18 dieciocho, si es algo elevado

Ambrosio Guzmán: pero imagínate era la mejor casa de Puebla

Entrevistadora: aún sigue siendo de las más bonitas

Ambrosio Guzmán: Desde siempre, y si, recuerdo que los otros cinco millones fueron para restaurarla. Y bueno fue de las más caras por el montaje del museo

 

En relación a la edificación, esta construcción debe su nombre a las figuras humanas grotescas realizadas con talavera que se muestran en la fachada, que fueron plasmadas en dieciséis tableros de azulejo en el siglo XVIII.

Se sabe que era común en Puebla decorar las fachadas con este material, una tradición de origen árabe que se remonta hacia el siglo XVI, aunque todo parece indicar, según María Luisa Boix, que la talavera poblana revela una influencia italiana (Boix 11).

 

 

Las referencias bibliográficas concernientes a la Casa de los Muñecos, coinciden en sus señalamientos respecto a que el conde de Castelo -que era propietario de cuatro predios contiguos en la primera calle de Mercaderes-, vendió su propiedad al señor Ovando, por intermediación del renombrado arquitecto, Juan Antonio de Santa María Incháurregui.

El conde de Castelo, o don Andrés de Pardiñas y Villar de Francos -que fue su nombre completo-, fue sucesor legítimo del capitán Juan Ochoa de Elejalde, conquistador y primer poseedor de dichos predios por merced del cabildo en los repartimientos a pobladores y fundadores hacia finales de 1531, mismo año del que data la fundación de la ciudad de Puebla.

Se menciona que Juan Antonio de Santa María fue contratado para valuar las casas de la calle de Mercaderes, que posteriormente compró el regidor y alcalde Agustín de Ovando y Cáceres Ledesma y Villavicencio; la escritura de compra-venta fue protocolizada el 30 de abril de 1784 (Hernández 9).

El famoso arquitecto declaró que eran cuatro casas fabricadas en tres predios sobre las que se edificó la Casa de los Muñecos, de tal forma que aprovechó las casas existentes para construir la actual, en la que incluyeron los dieciséis paneles con muñecos.

 

Los muñecos de la Casa de los Muñecos

Los muñecos en su fachada / Imagen: cortesía del Museo Universitario Casa de los Muñecos

 

Como lo conciben los historiadores del arte y los expertos en restauración, la Casa de los Muñecos resulta un claro ejemplo de la finca poblana del siglo XVIII, ya que en cuestión de su arquitectura, se presenta en tres niveles y, aunque presenta una sola fachada por dentro, en realidad son dos casas interconectadas por típicos patios de estilo virreinal, los cuales se caracterizaron por mostrar un amplio corredor de piedra con un barandal de hierro en el tercer piso y una balaustrada de calicanto en las paredes que conforman el patio.

Solamente el cubo de la escalera y el primer patio están decorados con elementos barrocos.

En terminología de los arquitectos, la parte inferior de la ventana del cubo muestra tres sirenas (propias de la mitología griega) en estuco blanco, mientras que el patio está adornado con cenefas de estuco y luce una cornisa ligeramente ondulada, cuyos repisones cargan niños atlantes, por último, unas gárgolas de piedra complementan la decoración en la fachada.

En cuanto a la interpretación iconográfica del frente de esta particular casa, se han configurado diversas especulaciones, pues en este ámbito, la misma casa ha despertado la curiosidad de muchas personas -ya sean de México o provenientes del extranjero-.

Resulta evidente que las figuras aluden a determinadas alegorías o leyendas; algunos historiadores del arte que han hecho investigaciones en torno al tema refieren que, probablemente en la etapa en que se construyó la “Casa de los Muñecos”, los poblanos de la época no enfrentaban grandes problemas para descifrar el significado de las figuras.

Aun así, al transcurrir de los años el sentido de estas se fue desvaneciendo. Respecto a esto último, el investigador alemán Erwin Walter Palm en una publicación para “Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas”, escribió al respecto:

 

Texto de Erwin Walter Palm sobre la fachada de la Casa de los Muñecos

Dar clic en la imagen para leer el texto de Erwin Walter Palm sobre la fachada de la Casa de los Muñecos

En los años que median entre la construcción de la casa y las guerras de la independencia, se perdió la interpretación de tales alegorías. Fue esto consecuencia de la ruptura que se produjo con el mundo colonial. No se acusó tan violentamente en el arte religioso, pero fue definitiva en cuanto al caudal simbólico del arte secular. Ya no se enseñó a leer iconografía como lo enseñara la educación aristocrática. En América siempre habían sido pocos los que disfrutaron de tal educación. Para el mundo burgués del siglo XIX, positivista y antimetafísico, las alusiones simbólicas resultaron ser arneses de una etapa superada, inservibles ya no sólo en México (Palm 45)

 

Dando seguimiento a la historia de este edificio encontramos que, al morir el regidor Agustín de Ovando el 28 de noviembre de 1805, el mayorazgo Rodríguez de Ledesma fue heredado por su hijo José María.

Su hijo, Joaquín Manuel, sucedió en otro mayorazgo que Don Agustín instituyó con el tercio de sus bienes, de tal forma que sería su hija -María del Rosario- quien se quedó con la posesión de la casa, y que posteriormente contrajo matrimonio con José Mariano Fagoaga -alcalde ordinario de la ciudad de México-; ya para el año de 1858, cuando le fue asignada dicha vivienda a su hijo José Elías Fagoaga y Ovando.

Al pasar el tiempo, la familia Fagoaga y Ovando comenzó a contraer deudas: consecuencia de ello, para el 11 de febrero de 1876 se vio obligada a ceder la casa al Lic. José Martínez de la Torre como pago de una deuda, a su vez, dicho abogado vendió la propiedad a los señores Lions y Compañía quienes se comprometieron a pagar una hipoteca a favor del señor Iturbide y Villar.

“Dos años después, en 1878, J.B. Lions Cía. vendió también el edificio a Luis Kanesiy a su esposa Manuela Ballarino en cincuenta y cinco mil pesos, de esta cantidad pagaron cuarenta mil con el molino de San Diego” (Pérez 45).

Hasta la fecha anteriormente mencionada, la “Casa de los Muñecos” se había vendido como una sola finca, pero el matrimonio Kanesi Ballarino, que enfrentaba pleitos conyugales, dividió el inmueble en dos (45).

 

Casa de los Muñecos foto histórica

Hotel, billar, óptica: los múltiples usos de la Casa de los Muñecos antes de su rehabilitación / Imagen: Museo Universitario Casa de los Muñecos

 

En mayo de 1906 Luis Kanesi vendió la casa con No. 2, a Joaquín González Pacheco quien, con el propósito de reunificar la propiedad, adquirió el 14 de mayo del año siguiente la casa No. 4.

Estas residencias -catorce años después-, fueron cedidas en herencia a su hija María González Pacheco (Hernández 9).

Para 1934, esta nueva heredera volvió a dividir la residencia, vendiendo la casa No. 2 a una mujer llamada Pilar Menéndez y la número 4 al hermano de esta, Ignacio Menéndez.

Después de que la Sra. Menéndez compró la parte de la casa que correspondía a su hermano, unió de nueva cuenta la propiedad, al tiempo que asignó el veinticinco por ciento de los beneficios de la residencia a sus seis hijos menores, si bien, al cumplir los muchachos la mayoría de edad, recuperó el derecho total sobre la misma en el año de 1978.

Finalmente, el 1 de Diciembre de 1983 la “Casa de los Muñecos” fue adquirida por la Universidad Autónoma de Puebla.

Además de los múltiples dueños, los usos que ha tenido esta casa también han sido variados.

En primer lugar se constituyó como una fábrica de hilados -propiedad de Esteban de Antuñano-; a finales del siglo XIX, se estableció el comercio denominado “El Famoso 33” y “la ciudad de México”; posteriormente durante el siglo XX -con la industria cinematográfica como novedad-, se instaló el primer cine de la ciudad de Puebla, el “Cine Lux”, cuya adaptación provocó que el edificio sufriera una de las mayores alteraciones que ha tenido en su existencia.

También se ubicó allí el “Hotel Francia” y más tarde el “Hotel Monterrey”, así como la “Óptica Turati” y el periódico “La Opinión”. De igual manera existió en dicho espacio un juego de boliche, lo que obligó a techar el segundo patio, al igual que el “Billar Puebla” y una de las mejores peluquerías de la ciudad: “La Imperial”.

Además la “Dulcería Salambo”, el “Estudio Fotográfico Sánchez”, la tienda de artículos fotográficos de los Raboso, “Foto Puebla” y dos casas de huéspedes.

 

Museo Universitario BUAP
Museo Universitario de la BUAP: culminación de un proyecto / Imagen: VEDC

 

Entrevistadora: ¿cuánto duró la restauración?

Ambrosio Guzmán: (…) La restauración tardó por el costo, y mira afortunadamente el gobernador que era Jiménez Morales era muy sensible en cuanto a esto de la conservación del patrimonio y pues el dio el dinero para comprar los Muñecos, (…) la casa pues este (…) si estaba muy alterada. Primero fue (…) el cine, el cine lux, después fue una casa de huéspedes, luego el periódico la opinión, fue un boliche , y después del boliche hicieron el billar se llamaba “Puebla”, pero cuando hacen el boliche sí rompen todo el patio. Cuando tu entrabas al billar era un saloncote así enorme y todo lo demolieron, eso tuve que volverlo a rehacer, esos muros que están entre los dos patios se volvieron a hacer. Lo volvimos a hacer como era. Y ni te imaginas cuanta basura había.

 

Después de los múltiples usos del edificio, y ahora como parte del patrimonio histórico universitario, se encargó la restauración al arquitecto Ambrosio Guzmán Álvarez, apoyado por los arquitectos Alfredo Saldívar Porras y Eduardo Ley Koo.

La adquisición del inmueble se logró con la contribución económica –como mencionó Ambrosio en la respectiva entrevista- de la propia universidad, y del gobierno del estado de Puebla, quien en ese momento era presidido por Guillermo Jiménez Morales.

 

Interior del Museo Universitario de la BUAP

Patio interior del Museo Universitario de la BUAP / Imagen: VEDC

 

Dos años más tarde, la BUAP fue premiada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, con el Premio Nacional Francisco Maza, debido a la labor de rescate de los inmuebles que había adquirido.

 

Ambrosio Guzmán: Y después pues varios ayuntamientos nos hicieron reconocimientos porque gracias al trabajo de nosotros se logró la nominación de Puebla, a mí el Ayuntamiento me dio un reconocimiento al mérito civil, y luego el primer premio que se obtuvo Francisco de la Maza (…) también se lo dieron a la universidad, y Alfonso me pidió que lo acompañara yo el día que lo recibimos en el Museo Nacional de Antropología y cuando lo llamaron para entregarle una medalla de oro que se quedó en el museo -que ya no creo que esté- me dijo: vente tú la tienes que recibir no yo, oye pero tú eres el rector, pero tú eres el del mérito, así que síguele.

 

Posterior a todo lo mencionado, en 1987 -una vez finalizada la restauración correspondiente del inmueble-, el Museo Universitario abrió sus puertas al público; al frente de la dirección se nombró al arquitecto responsable de la obra de reconstrucción.

La inauguración del museo se llevó a cabo el 10 de diciembre del mismo año, justamente un día antes del fin del rectorado de Vélez Pliego, quien en su discurso inaugural declaró la idea de retomar la propuesta de Manuel Toussaint de crear una Galería de Arte. (Velia 6).

El museo inició con dos exposiciones permanentes y una temporal: la primera fue una muestra de pinturas, de las cuales su curaduría estuvo a cargo del taller de restauración del gobierno del estado, a través de un convenio con la universidad.

 

Lámpara colgada en el Museo Universitario

Lámpara colgada en el Museo Universitario / Imagen: VEDC

 

La segunda exposición, es decir, la temporal, fue sobre la historia de la universidad, en la cual se incluyeron los gabinetes de Física y Ciencias Naturales, además de piezas de basalto de Guadalajara.

El trabajo museográfico estuvo a cargo de una museógrafa del INAH de Jalisco.

 

Ambrosio Guzmán: La idea del museo era hacerlo como una vitrina hacia el exterior, se tenía la idea de que fuera un museo moderno, activo (…) pedagógico, y que tuviera una función que fuera de acuerdo a la ideología cultural de la institución.

 

Sin duda, la Casa de los Muñecos fue el colofón -espectacular y perenne- del programa de recuperación del centro histórico.Pero el proyecto siguió adelante con otros rectores.

 

Nuevas metas para un nuevo siglo

 

Para la década de los ‘90s se sumaron a la lista de inmuebles universitarios la Casa de la Aduana Vieja (2 ote. # 409) hoy una de las sedes del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” (ICSyH), en 1992; Casa de Don Alfonso Reyes (Av. Juan de Palafox y Mendoza # 227) donde se instaló el Colegio de Antropología en 1992; en 1994, la Casa de Don Melchor de Covarrubias (4 sur # 302) que albergó, hasta el sismo del 2017, el Posgrado de Psicología; la Casa Amarilla (2 ote. # 410) para instalarse los posgrados en Sociología y Ciencias del Lenguaje del ICSyH “AVP” en el año de 1995; en 1997 la Casa de Atanasio Pláceres (4 ote. # 412) para ser un anexo de la hoy Preparatoria Lázaro Cárdenas del Río.

 

Patrimonio edificado de la Facultad de Filosofía y Letras BUAP

Patio de la Casa del Pueblo, perteneciente a la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP / Imagen: VEDC

 

Para el año de 1999 se inició el proceso de adquisición de la Casa de los Toledo (2 ote. # 413), actualmente en restauración, la Casa María Fernanda (5 ote. # 202-A) que aloja a la Vicerrectoría de Docencia y a la Dirección de Recursos Financieros y Alternos; la casa sede de Contabilidad General (15 sur # 902), la casa sede de la Contraloría General y Sorteo BUAP (11 pte. # 1315).

 

Ángel de estuco en Casa de la Reina BUAP

Ángel de estuco en una habitación de Casa de la Reina / Imagen: VEDC

 

Por último, en el 2002 se compra la Casa de San José, sede de la Dirección General de Publicaciones, antes conocida como Fomento Editorial, (2 norte # 1404); para 2005 fue la Casa sede de la Defensoría de los Derechos Universitarios (15 sur # 906) y la Casa del Traductor (Av. Juan de Palafox y Mendoza # 408) para funcionar como anexo de la Preparatoria Emiliano Zapata en 2007. (Jimarez Caro & Salamanca Montes, 2013, págs. 4-5)

 

Casa del Traductor BUAP Puebla

La Casa del Traductor, rehabilitada por la BUAP a inicios del siglo XXI / Imagen: VEDC
 

Aunque esta línea de rehabilitación del patrimonio histórico tuvo sus altibajos, el siglo XXI implicó una vuelta a los principios rectores de la BUAP en esta materia. El sismo del 15 de junio de 1999 afectó, en especial, al Edifico Carolino y a la Casa de los Muñecos, dos conjuntos arquitectónicos que sintetizaban la identidad universitaria en el damero poblano.

Fue necesario su desalojo y rehabilitación, obras mayores en las cuales “participaron las facultades de Ingeniería Civil, Arquitectura, la Dirección General de Obras y Proyectos más, un nutrido grupo de especialistas nacionales e internacionales, quienes fungieron como asesores.”

 

Edificio Don Bosco BUAP

Interior del Edificio Don Bosco / Imagen: VEDC

 

Estas operaciones de cirugía mayor propulsaron, por otro lado, una mirada más crítica y urgente sobre el resto del patrimonio histórico universitario y propulsó la necesidad de actuar sobre predios que estaban en condiciones deplorables, pese a su relevancia.

Tanto la Aduana Vieja, en la 2 Oriente 409, como la Casa de los Arcos (2 Norte 1006) habían sufrido un largo abandono que amenazaba, por el mal estado de las cubiertas y los entrepisos, con dañar, de forma irreparable, ambos edificios.

Las labores de reconstrucción de los dos conjuntos arquitectónicos culminaron en la conversión de la Antigua Real Aduana de Azogues en sede del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades Alfonso Vélez Pliego y de la Casa de los Arcos en Casa de las Culturas Contemporáneas, inaugurada en 2016.

Esta obra precede a la última de las adquisiciones y reconstrucciones desarrolladas por la BUAP, el ex convento de Santa Clara, en la 6 Oriente, 204 habilitada en Casa del Libro “Gilberto Bosques Saldívar”, obra mayor que puede considerarse la culminación del rescate del centro histórico iniciado, años ha, por la BUAP:

 

 Laboratorio de Análisis Socioterritorial de la BUAP

 El Laboratorio de Análisis SocioterritoriaL de la BUAP se ubica en la Casa de las Culturas Contemporáneas / Imagen: BUAP

 

Con la entrega del exconvento de Las Clarisas, hoy Casa del Libro “Gilberto Bosques Saldívar”, la BUAP refrendó su voluntad de preservar el patrimonio arquitectónico de la capital poblana. Así, con la rehabilitación de este inmueble del siglo XVII, suman 39 los edificios catalogados al resguardo de la Institución: un ejemplo de rescate cultural integral.

La recuperación de Las Clarisas y edificio anexo, que hoy albergará actividades de docencia, posgrado, investigación, vinculación y difusión, implicó la rehabilitación de 3 mil 438 metros cuadrados, a cargo de la Dirección de Infraestructura Educativa de la BUAP.

 

Inauguración de la Casa del Libro “Gilberto Bosques Saldívar”

Inauguración de la Casa del Libro “Gilberto Bosques Saldívar” el 28 de septiembre del 2019 / Imagen: VEDC

 

Este histórico inmueble, fundado en 1607 como templo y convento de las monjas de Santa Clara, y consagrado por primera vez en 1647, alberga distintos repositorios como la bibliohemeroteca “Ernesto de la Torre Villar”, la Unidad de Información Hemerográfica y Documental, así como el Laboratorio de Imagen y Memoria para la Investigación Social, del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades; además la mapoteca histórica “Dr. Jorge A. Vivó Escoto”, del Instituto de Ciencias, y la librería FCE-Educal.

En esta tarea de rescate integral se conservó el estilo arquitectónico original, con su cubo de zaguán que conduce a corredores en forma de U y patio principal enlajado. También incluyó el edificio anexo, de los años 60 del siglo pasado, con diseño y distribución funcionalista. La tipología original conventual no se conserva, debido a que fue alterada al estilo neocolonial con lambrines de petatillo con azulejo.

 

Exconvento de Las Clarisas en Puebla BUAP

Patio del del exconvento de Las Clarisas, el último edificio de valor histórico rehabilitado por la BUAP el año 2019 / Imagen: VEDC

 

En la planta baja del inmueble, que consta de mil 214 metros cuadrados, se alojan la bibliohemeroteca “Ernesto de la Torre Villar”, repositorio y sala de lectura, la Librería FCE-Educal y la mapoteca “Dr. Jorge A. Vivó Escoto”. Mientras que en los mil 148 metros cuadrados de la planta alta, salones de seminario, tutoriales y de usos múltiples. En la azotea, el Laboratorio de Imagen y Memoria para la Investigación Social.

En el edificio anexo hay tres niveles. En la planta baja se ubica la Unidad de Información Hemerográfica y Documental, y un área administrativa. En el primer nivel, la oficina editorial del ICSyH. En el segundo nivel, seis dormitorios y sala de lectura.

 

La recuperación del centro histórico es, pues, una tarea permanente de la BUAP desde que iniciara su misión en el año de 1973.

       

Barrio Histórico Universitario: delineando el futuro

 

39 edificios de inestimable valor cultural fueron recuperados por la BUAP entre el año de 1973, cuando la Autónoma de Puebla adquirió el ex Colegio de San Jerónimo y estudiantes comunistas ocuparon la Casa de la Bóveda,  y octubre del 2019, cuando se inauguró la última de las grandes rehabilitaciones arquitectónicas emprendidas por la BUAP en el tablero poblano, el antiguo Convento de las Clarisas en octubre del 2019.

En la distancia larga, la histórica tarea que se impuso la BUAP desde que Ambrosio Guzmán fue jefe del Departamento de Mantenimiento y Construcción (1969-1970) y coordinador del Proyecto de Rescate, Ampliación y Difusión del Patrimonio Cultural de la UAP (1982-1987) consiguió su objetivo primordial, la creación de un Barrio Universitario en el corazón de la ciudad vieja.

 

El Edificio Carolino, eje ordenador del Barrio Universitario y corazón de la BUAP / Imagen: VEDC

 

A partir de 1982, las autoridades universitarias adoptaron una estrategia sistemática de crecimiento en el centro a través de la adquisición y restauración de edificios históricos. Para las autoridades de la UAP no se trata solamente de participar en la preservación del centro histórico, sino de afirmar la posición de la universidad frente a la ciudad.

La distribución de funciones universitarias en el centro permitía una mejor integración de la universidad en la sociedad local; museos, bibliotecas, exposiciones y espectáculos organizados por la universidad se abren al conjunto la población.

 

Herrería en Casa de la Reina BUAP

Detalle de la herrería en Casa de la Reina / Imagen: VEDC

 

Ubicado, por norma alrededor del Edificio Carolino, estos edificios forman, entre el Zócalo y el Boulevard 5 de Mayo,  una verdadero área universitaria repartida por el tejido urbano. Más alejados del Carolino, se rehabilitan otros monumentos para acomodar escuelas preparatorianas dependientes de la universidad.

Junto a los gobiernos estatal y municipal y varias fundaciones, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla se ha convertido en uno de los principales actores en la restauración y la transformación de las funciones de los monumentos históricos.

Así pues, la acción de la BUAP refuerza la tendencia a desarrollar usos educativos en el centro; función tradicional que está creciendo con la incorporación de toda la ciudad, incluso en la parte popular del centro. Hay 9 guarderías, 18 escuelas secundarias, 12 preparatorias, 16 instituciones de educación superior, 4 escuelas de arte y 53 academias o costuras.

Una gran parte son establecimientos privados. En diciembre de 1994, la UPAEP, una universidad privada, abrió su museo en un monumento histórico renovado.

Hoy, el uso educativo y cultural ocupa más edificios en el centro que las administraciones (56 edificios) o las religiosas (68). (Melé, 1998, pág. 230)

Toda un esbozo del futuro que se concretó en este primer cuarto del siglo XXI. Nuevas universidades como el TEC de Monterrey (Museo Urbano Interactivo) o la Universidad de las Américas (Capilla del Arte) crearon sus propios espacios en el primer cuadrante, mientras la filantropía poblana creaba, en la casona familiar de Manuel Espinosa Yglesias, el Museo Amparo, proeza que sigue dinamizando la vida cultural del primer cuadrante de Puebla.

 

 

Capilla del Arte

Capilla del Arte de la UDLAP en el centro histórico de Puebla / Imagen: cortesía de Capilla del Arte (Facebook)  

 

Al ejercer como locomotora del desarrollo cultural y educativo del centro histórico de Puebla durante cuatro décadas, la BUAP configuró un espacio urbano que la DIPAHU englobó bajo el nombre de Barrio Histórico Universitario.

Este programa de futuro se presentó en la II sesión extraordinaria del Consejo Universitario del 8 de agosto del 2019 y se hizo pública en las Primeras Jornadas Iberoamericanas de Universidades Custodias del Patrimonio Histórico, celebradas en noviembre del 2019, tal cual se refleja en esta crónica de La Jornada de Oriente:

 

Rosalva Loreto y Francisco Javier Pizarro Gómez noviembre 2019

Rosalva Loreto, directora de la DIPAHU,  y Francisco Javier Pizarro Gómez, académico de la Universidad de Extremadura, en las Primeras Jornadas Iberoamericanas de Universidades Custodias del Patrimonio Histórico, celebradas en noviembre de 2019 / Imagen: VEDC

 

Barrio Histórico Universitario (BHU) es el nombre del proyecto institucional de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) que pondrá en valor 39 edificios históricos que están al resguardo de la institución. Se trata de un proyecto que toma como punto de partida indicadores internacionales de preservación y de recomposición del paisaje histórico.

El objetivo es readecuar usos y funciones de los inmuebles catalogados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia que están sujetos a los avatares sísmicos de la ciudad. El proyecto se conceptualiza a partir de tres corredores denominados Carolino, Casa de la Reina y San José, que impactarán de manera directa 58 manzanas del Centro Histórico reconocido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Presentado días atrás ante el Consejo Universitario, el BHU es un proyecto impulsado por la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura, a través de la Dirección del Patrimonio Histórico Universitario que encabeza la investigadora Rosalva Loreto López, el cual pretende mediante la adecuación de edificios históricos, aplicar metodologías y tecnologías que los hagan edificios sustentables con el objeto de proporcionar seguridad y bienestar social.

En su presentación, la profesora investigadora del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” definió que, con este proyecto, busca gestionar ante las instancias correspondientes la preservación, conservación, investigación y difusión de los Bienes con Valor Cultural (BVC) que se encuentran a resguardo de la Universidad Autónoma de Puebla, rigiéndose por normas institucionales, nacionales e internacionales. (Carrizosa, 2019)

 

Síntesis y conclusión de uno de los más ambiciosos planes jamás concebidos para la recuperación del primer cuadrante de Puebla, esta operación de rescate y rehabilitación del patrimonio monumental de la ciudad entra en una muy distinta fase con el diseño del Barrio Histórico Universitario que recupera el trazado de aquel plan maestro que la BUAP imaginó a caballo de los setenta y los ochenta.

 

Patrimonio Histórico Universitario BUAPPatrimonio histórico universitario BUAP

 

Pendiente aún su concreción final, el cometido se cumple en el pasar de los años. Hoy, como ayer, la reconversión de la ciudad vieja en centro de cultura, pensamiento y reflexión al servicio de todos es el objetivo cumplido de nuestra universidad. Orgullo hecho piedra que pervive más allá de la coyuntura. Porque este es el sentido y la misión del patrimonio histórico universitario de la BUAP.

 

 

Patrimonio de la BUAP en el centro histórico: localización de edificios

 

Las sedes de los organismos varían a lo largo del tiempo, en especial cuando muchos de ellos se trasladen a la nueva torre de servicios administrativos, en proceso de terminación (julio 2020). Por ello son solo indicativos.

 

Casa de la Reina

Primer piso de Casa de la Reina, otro hito en la recuperación del patrimonio histórico universitario / Imagen: VEDC

 

1. 4 Sur 104. Edificio Carolino. Planta alta: Rectoría; Secretaría General; Tesorería General; Dirección de Relaciones Internacionales e Intercambio Académico; Paraninfo; Salón Barroco; Radio BUAP; CISO. Planta baja: Oficina del Abogado General; Salón de Proyecciones; Biblioteca Histórica “José María Lafragua”; Hemeroteca “Juan N. Troncoso”; Bibliotecas “José Revueltas” y “Gastón García Cantú”; Centro de Conservación y Restauración de Material Gráfico.

2. 3 Oriente 403. Edificio San Jerónimo. Facultad de Psicología.

3. 3 Oriente y 4 Sur. Edificio Melchor de Covarrubias. Posgrados de la Facultad de Psicología.

4. 4 Sur 303. Edificio de La Palma. Dirección de Comunicación Institucional; Protocolo de Rectoría; Vicerrectoría de Investigación y Estudios de Posgrado; Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales (Cupreder).

5. 3 Oriente 214. Edificio Sor Juana. Colegio de Lingüística y Literatura Hispánica.

 

Elevador del Edificio Arronte: Art Nouveau en Puebla

Elevador del Edificio Arronte: reminiscencias del  Art Nouveau en Puebla / Imagen: VEDC

 

6. 3 Oriente 212. Dirección de Administración Escolar

Área Centro; Programa de Semiótica y Estudios de la Significación.

7. 3 Oriente 210. Edificio Alfonso Caso. Colegio de Filosofía; Centro de Estudios de Género.

8. 5 Oriente 202. Edificio María Fernanda. Vicerrectoría de Docencia.

9. 2 Norte 2. Casa de los Muñecos. Museo Universitario.

10. Palafox y Mendoza 219. Edificio Arronte.

11. Palafox y Mendoza 208. Casa Presno. Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego”

12. Palafox y Mendoza 227. Edificio Gabino Barreda. Posgrados de Filosofía y Letras.

13. Palafox y Mendoza 218. Edificio Don Bosco. Dirección de Educación Superior.

14. Palafox y Mendoza 229. Edificio Flores Magón. Dirección de Filosofía y Letras; Colegio de Historia; Farmacia Universitaria; Librería Universitaria.

15. Palafox y Mendoza 406. Casa de las Bóvedas. Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura.

16. Palafox y Mendoza 405. Teatro universitario “Ignacio Ibarra Mazari”.

17. Palafox y Mendoza 407. Sala de Lectura de la Biblioteca Histórica “José María Lafragua”.

18. 4 Norte 6. Hotel de las Diligencias. Escuela Preparatoria “Emiliano Zapata Salazar”.

19. Palafox y Mendoza 408. Casa del Editor. Escuela Preparatoria “Emiliano Zapata Salazar”.

20. Oriente 408. Casa Amarilla. Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego”.

21. 2 Oriente 410. Casa de la Aduana Vieja. Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego”.

 

 

 

Referencias

 

 

BUAP. (2 de octubre de 2019). Exconvento de Las Clarisas, ejemplo de rescate cultural integral. Obtenido de Boletines BUAP: https://www.boletin.buap.mx/node/1403

Cabrera Becerra, V. (2015). Elitismo de la política urbana. Centro histórico de Puebla, Mexico. (U. d. Carabobo, Ed.) Mañongo, 43-70.

Carrizosa, P. (14 de agosto de 2019). Con la creación del Barrio Histórico Universitario, la UAP pondrá en valor 39 edificios históricos. La Jornada de Oriente. Obtenido de https://www.lajornadadeoriente.com.mx/puebla/con-la-creacion-del-barrio-...

de Lara-Aguilar Fernández, C., Benítez-Barranco, E., & Morales-Tova, B. L. (2009). El patrimonio edificado de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) frente a los problemas de deterioro ambiental. Legado de Arquitectura y Diseño, 4(6), 89-100. Obtenido de https://legadodearquitecturaydiseno.uaemex.mx/article/view/13906

Jimarez Caro, L. d., & Salamanca Montes, J. F. (3 de octubre de 2013). Ruta turística del patrimonio edificado de la buap. Topofilia, IV(3), 1-18.

Loreto López, R. (2019). La ciudad como paisaje: historia urbana y patrimonio edificado de Puebla. Puebla: Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Martinez Ibáñez, D. N. (agosto de 2015). La UAP y la recuperación del patrimonio edificado en Puebla (1981-10987). Tesis de licenciatura. Puebla, Puebla: Facultad de Filosofía y Letras / Colegio de Historia / Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Melé, P. (1998). Patrimoine et action publique au centre des villes mexicaines. París: Éditions de l’IHEAL. Obtenido de https://books.openedition.org/iheal/1996

Rivas, J. L. (2008). Aprendiendo de Puebla: conservación del patrimonio urbano para una ciudad habitable. Obtenido de Latin American Network Information Center (LANIC): http://lanic.utexas.edu/project/etext/llilas/vrp/puebla.pdf

Yanes Rizo, E. (19 de septiembre de 2003). Defender a toda costa nuestra historia. La lucha civil de Ramón Pablo Loreto (1912-2010). Obtenido de Mundo Nuestro: http://mundonuestro.e-consulta.com/index.php/reportaje/item/emma-yanesen...