Jaime Kravsov Jinich: un científico al servicio de la humanidad

Jaime Kravsov Jinich: un científico al servicio de la humanidad

Jaime Kravsov Jinich
Premios y reconocimientos

Jaime Kravzov Jinich (1938-2019) fue un destacado científico mexicano que hizo grandes aportaciones a la carrera de química farmacéutico-biológica tanto en el Instituto de Ciencias de la Universidad Autónoma de Puebla como en el campus Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana. Su compromiso personal con un concepto de salud pública y universal, opuesto al monopolio privado de las grandes farmacéuticas, explica que sus patentes fueron puestas al servicio de la sociedad y que su trabajo de investigación fuera compartido con el conjunto de la comunidad científica nacional e internacional.

Tras su muerte, el legado de Kravzov pervive hoy en muchos de sus amigos y discípulos, tal y como recordó el rector Alfonso Esparza en el homenaje póstumo que la BUAP le tributó en el espacio más simbólico de esta institución: el Salón Barroco del Edifico Carolino, sede legal y moral de la universidad que asumió, frente al subsecretario de Educación Superior de la SEP y la rectora de la Universidad Abierta y a Distancia de México, Lilia Kravzov, sobrina del investigador, su visión de futuro:

 

El subsecretario Concheiro y el rector Esparza durante el homenaje póstumo al doctor Kravzov / Imagen: VEDC

 

“Ha llegado el momento de emprender transformaciones profundas en la educación nacional y, de manera especial, en las instituciones de educación superior para que podamos alcanzar nuevos estadios de democracia plena, enfrentarnos con éxito a nuestras carencias económicas y lograr condiciones de desarrollo más equitativas para todos”

 

En el mismo homenaje, Luciano Concheiro Bórquez, académico y amigo personal del Dr. Kravzov, trazó una semblanza que sintetiza los aspectos esenciales de una vida en dos raíles; una vocación científica incuestionable y una pasión política indeleble que dieron sus mejores frutos en el campo de la investigación aplicada, los proyectos académicos de largo alcance y la definición de polìticas públicas en función de un compromiso ideológico hacia los más desfavorecidos. El funcionario federal no pudo terminar de leerla debido a la emoción del recuerdo.

Por su importancia, recuperamos el texto completo de su intervención, así como algunos fragmentos de otra pieza histórica que se conserva en los archivos del Consejo Universitario, el discurso del Jaime Kravzov tras recibir el doctorado honoris causa de la BUAP en septiembre de 1997, cuyo recopilado de textos ofrecemos, completa, en este mismo artìculo.

 

Semblanza histórica y personal de Jaime Kravzov, por Luciano Concheiro

 

Jaime Kravzov fue un humanista, un maravilloso ser humano con vocación científica y un hombre que creía firmemente en la labor académica y política comunitaria como sucesos para transformar la realidad. Los que estuvimos con él en distintas trincheras le debemos un sentido agradecimiento ahora que nos colma con su legado y su recuerdo.

Jaime Kravzov estudió la carrera de químico en la UNAM donde regresó después de realizar estudios de doctorado en Química Orgánica, en Tufts University, Estados Unidos.

 

Selección de imágenes de la actividad farmacológica de Jaime Kravzov / Imagen: cortesía de la Asociación Mexicana de Farmacología

 

Fue un científico con la claridad del papel que tiene la docencia como elemento transformador de la realidad, por eso nunca separó la investigación de la enseñanza.

Muchos fuimos testigos de su incansable labor para impulsar en las y los jóvenes, estudiantes y académicos, una idea y una práctica de la ciencia lejos de las visiones elitistas que muchas veces dominan el pensamiento de los grupos de investigación.

Aquí, en esta hermosa universidad, Jaime dejó su impronta como profesor de la Facultad de Ciencias Químicas, fundador y director del Instituto de Ciencias de la BUAP. El fruto de su trabajo fue reconocido por el Consejo Universitario que le otorgó el grado de doctor honoris causa.

En esa ocasión, Jaime expresó el significado del reconocimiento que estaba recibiendo de la BUAP, el cual quiero leer: 

Esta universidad tiene para mí una honda significación personal, ya que aquí, durante casi una década y luego de un largo periodo académico dentro y fuera del país, entendí de manera cabal la enorme importancia de la misión universitaria, porque comprendí que a pesar de que uno cuente con una sólida formación individual, la universidad exige un esfuerzo gregario, una participación colectiva para construir una institución capaz de transcender a su tiempo y a su espacio.

Jaime llegó a la UAM Unidad Xochimilco como jefe del Departamento de Sistemas Biológicos, centrando sus esfuerzos en mejorar el trabajo académico, especialmente la docencia y la investigación de la carrera de Química Farmacéutica Biológica.

Como rector de la UAM Xochimilco de 1994 a 1998, fuimos testigos de su compromiso social el cual expresó en su forma de conducir la Universidad, especialmente en el respeto a las prácticas democráticas del Consejo Académico, máximo órgano de gobierno de la UAM Xochimilco.  

Esta forma de conducir la Universidad permitió que en la rectoría de Jaime se crearán y reformularan muchos los planes y programas de estudio a nivel licenciatura y posgrado, fortaleciendo las áreas de investigación existentes y creando otras de gran trascendencia. Lo cual fue acompañado del mejoramiento de las instalaciones y equipamiento de la universidad.

 

La Asociación Mexicana de Farmacología, referente nacional del sector.

 

Jaime Kravzov fue un promotor incansable del estudio y conocimiento de las ciencias farmacéuticas, participando y organizando foros y mesas de discusión sobre el perfil del farmacéutico en México la importancia del profesional de la farmacia. Su actividad dentro de la Asociación Farmacéutica Mexicana fue igualmente intensa hasta llegar a ocupar en 1993 el cargo de Presidente de la AFM y en 2006-2007 de la Academia Nacional de Ciencias Farmacéuticas.

Su preocupación por los problemas de salud de México, en especial por los sectores marginados, para quienes es difícil el acceso de los medicamentos, el superar esta condición y lograr la accesibilidad de medicamentos y al servicio de salud, fue un proyecto hecho realidad en el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador en la Ciudad de México; al que se incorporó como director general de Medicamentos  e Insumos para la Salud en los años de 2000-2002. En esta experiencia se inspira el proyecto actual del Gobierno Federal sobre el abasto de medicamentos, en contra de los monopolios y oligopolios.

También fue Coordinador de la Comisión de Inclusión y Exclusión de Medicamentos de la Farmacopea Mexicana, tratado único por su naturaleza en Latinoamérica y perteneció al grupo “Alerta Farmacéutica”, filial de la reconocida asociación internacional Health Action International (HAI) que se dedica a la información y uso racional de los medicamentos.

 

Página web de la HAI

Página oficial de la Health Action International

 

En el plano nacional e internacional fue ampliamente conocido por sus contribuciones en el desarrollo de los llamados: “Fármacos Huérfanos” (que, a pesar de su probada eficacia para algún padecimiento, ningún fabricante produce). Durante varios años, desarrolló y produjo en la planta piloto de la UAM-X el fármaco conocido como Talidomida para la Asociación Mexicana contra la Lepra.

También participó en el desarrollo de métodos sintéticos de bajo costo para principios activos conocidos (moléculas “viejas”) y la búsqueda de nuevas aplicaciones terapéuticas como en los casos de la dapsona, el azul de prusia, el edetato de cobalto y algunos derivados del probenecid, que en la primera fase de experimentación han probado tener buenas posibilidades de uso como anticonvulsionante, contra intoxicaciones por talio o por metales pesados (plomo) y contra Corea de Huntington, respectivamente.

El químico Kravzov desarrolló y registró diversas patentes. Obtuvo financiamiento para el desarrollo de varios de sus proyectos destacando su papel como responsable en el desarrollo tecnológico para la obtención y purificación de excipientes de interés farmacéutico, el desarrollo y control de medicamentos y el proyecto sobre políticas farmacéuticas: El caso México, financiados por CONACYT, la Organización de Estados Americanos y la Organización Mundial para la Salud.

 

La sede de la OMS en Ginebra / Imagen; cortesía de Wikipedia (Yann Forget, @CC)

 

Publicó decenas de artículos en revistas arbitradas de circulación nacional e internacional y seis artículos de divulgación, cuenta con innumerables participaciones en Congresos Nacionales e Internacionales.

Como un reconocimiento a su labor académica, fue miembro de comités editoriales, jurado en premios y certámenes y miembro de comisiones como la Comisión Permanente de la Farmacopea de los Estados Unidos Mexicanos. En enero de 2011 se incorpora como miembro del Consejo Editorial de la Revista Mexicana de Ciencias Farmacéuticas, órgano oficial de difusión técnica-científica de la Asociación Farmacéutica Mexicana, A.C.

Toda una vida como educador e investigador le merecen el máximo reconocimiento nacional en el campo: Premio Nacional en Ciencias Farmacéuticas “Leopoldo Río de la Loza” (90-91) y poco después el Primer y Segundo Premio de la Investigación en Ciencias Básicas INNSSa- Laboratorios Armstrong (1992).

Para Jaime Kravzov, la academia y la ciencia fueron importantes en la solución de necesidades sociales, por lo que aprovechó todo momento para construir espacios para la libre discusión de las ideas, el análisis, pero muy especialmente para la formación de los cuadros científicos y los maestros.

Esta vocación y sentido de transformación hunde sus raíces en su compromiso con el pueblo y su actividad política: Jaime fue un comunista estrechamente relacionado con las causas sociales. 

Se unió al Partido Comunista Mexicano a principios de los 70; en 1976 se incorporó a la dirigencia del Seccional Universitario del PCM en la BUAP. Es invaluable su participación en las luchas sindicales universitarias en la UNAM y en otras instituciones de educación superior en Puebla, Sinaloa, Guerrero o Nuevo León.

 

 

Preocupado por la formación de cuadros, Jaime unió su militancia en el partido con su labor científica para formar sujetos con una conciencia social transformadora. Su generosidad fue muestra de su profundo sentido de lo humano y, al mismo tiempo, una manera de formar políticamente a los que lo rodeamos.

Muchos nos beneficiamos de su inagotable energía, su pensamiento crítico y su vasta cultura, en especial su amor a los libros (en especial la novela negra-roja) y la música. Estar con Jaime era por sí mismo vivir un continuo aprendizaje de “buen vivir”.

Nunca dejó de participar en la lucha social, sin importar la trinchera en la que se encontrara. Frente al proyecto del club de golf “El Tepozteco”, que afectaría gravemente el medio ambiente y a la comunidad de Tepoztlán, Jaime Kravzov apoyó abiertamente la causa del movimiento de los tepoztecos.   

 

Tesis doctoral de Luciano Concheiro

Tesis doctoral de Luciano Concheiro sobre el movimiento de oposición a un campo de golf en Tepoztlán.
 

En estas pocas palabras hemos mostrado la vida de compromiso con la ciencia y lucha social, como un sola causa de Jaime Kravzov, quien falleció el martes 3 de septiembre de 2019. 

Desde entonces lo hemos pensado, y también lo hemos extrañado, ahora es tiempo de vivirlo en nuestro quehacer transformador de la realidad, porque hay muchas cosas que todavía tenemos que aprender de nuestro querido maestro, de nuestro querido Jaime. 

 

 Jaime Kravzoz, doctor honoris causa por la BUAP

 

En septiembre de 1997, el Dr. Jaime Kravzov recibió de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla el más alto honor concedido a un personaje público por su trayectoria o aportación tanto a la academia como a la sociedad. Su discurso de aceptación fue una pieza maestra de reflexión tanto sobre su propia trayectoria como sobre los retos que enfrentaban las instituciones de educación superior en el delicado contexto de los noventa, cuyos problemas siguen afectando el conjunto del sistema universitario nacional a finales de la segunda década del siglo XXI.

 

Jaime Kravzov en sus últimos años

Jaime Kravzov, ciencia y compromiso / Imagen: cortesía de la UAM

 

Por su interés destacamos dos párrafos, su remembranza de la UAP en los setenta y sus propuestas para un modelo alternativo de universidad, perfectamente válidas para la actualidad.

 

Quiero rememorar que mi primer contacto académico con la Universidad Autónoma de Puebla se dio por medio de la entonces Escuela de Ciencias Químicas, donde llegué invitado por la hoy doctora Leticia Quintero. En primera instancia, venía a esta ciudad para impartir algunos cursos durante los fines de semana, pero el entusiasmo de los alumnos y su joven planta de profesores, fue haciendo que me involucrara, cada vez con mayor pasión e interés, al esfuerzo que esta universidad emprendía por mejorar su nivel académico.

 

Mediante esos cursos, que se insertaban en el proyecto profundo de democratización de la Universidad, con sus ramificaciones en su Hospital, en las clínicas de extensión en las comunidades y en el servicio social de los universitarios, fue reafirmándose mi convicción del ineludible vínculo de la farmacia y el farmacéutico con el equipo de salud. Cuánta razón tiene mi maestro, el doctor Francisco Giral González, quien se autodefine como un sencillo aprendiz de la investigación y la enseñanza farmacéuticas, cuando insiste en la vocación sanitaria de la farmacia. Así los conceptos de farmacia hospitalaria y farmacia comunitaria dejaron de ser meras abstracciones y empezaron a tomar cuerpo en este medio universitario.

 

Quisiera pensar que este complejo y colectivo proceso contribuyó a la creación y funcionamiento de la farmacia universitaria y su relación con el hospital de esta institución, así como al diseño y a la aplicación de una nueva carrera en esta universidad que, para orgullo de quienes ejercemos esta profesión, reivindica en todo su cabal valor el título de farmacéutico.

Farmacias Fleming en la BUAP

Jaime Kravzov fue un precursor de las Farmacias Fleming de la BUAP / Imagen: VEDC

 

Al asumir un compromiso total con la universidad, las cargas de trabajo y las responsabilidades aumentaron. Tiempo después, y como resultado de lo anterior, se me confió la dirección del Instituto de Ciencias que, ya desde entonces, representaba la materialización de la importancia y el peso que la institución confería a la investigación, tarea primordial para la generación de nuevos conocimientos y la formación de recursos humanos altamente calificados.

 

Ese ciclo de mi vida concluyo en 1981, cuando me trasladé a la Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad Xochimilco, donde el trabajo docente y de  investigación me permitió concentrarme, con la ayuda solidaria de colegas y alumnos, en las tareas propias de la farmacia. El sistema modular de enseñanza, propio de esa Unidad, así como su organización departamental que favorece la multidisciplinaria, la interconexión de profesionales diversos y el lazo que permite resolver problemas vinculados a la realidad, me llevaron a involucrarme con los rubros sociales de la farmacia, por la trascendencia que como instrumento para la obtención y preservación de la salud tiene los medicamentos tales como la obtención de fármacos huérfanos, a estudiar las políticas de medicamentos, el uso racional de los mismos y la farmacoeconomía, entre otros.

 

Otro aspecto clave de su discurso fue el llamado a promover "transformaciones profundas en la educación nacional y de manera especial, en las instituciones de educación superior". un reto mayor que permitiría "alcanzar condiciones de desarrollo más equitativas para todos".

La baja tasa de egreso, la concentración de matricula en determinadas carreras y el "subdesarrollo educativo" aceleraron, entonces, "condiciones de baja calidad, desigualdad, fragmentación y tradicionalidad pedagógica, que lejos de ser corregidas han sido reforzadas". Las claves de superación requerían atención a "factores múltiples, complejos e interrelacionados", pero el Estado mexicano no alcanzó a invertir "el 6% de Producto Interno Bruto en educación", razón por la cual muchas de las propuestas expuestas en 1997 siguen plenamente vigentes.

Nuestros esfuerzos deben concentrarse en una nueva política educativa, que haga énfasis en el diseño y construcción de un modelo alternativo de universidad pública que tome en cuenta los avances que ocurren en la ciencia, la tecnología y la enseñanza, mismo que debe sustentarse en una estructura innovadora, flexible y dinámica, y que responda a aspectos como los siguientes:

 

1. Atender al crecimiento de la población que requiere estudios de alto nivel, tanto para cubrir una demanda social diversificada y rezagada, como para reorientarla hacia nuevas áreas del conocimiento, como la microelectrónica, la biotecnología, los nuevos materiales, las telecomunicaciones, la energía, la genética y la informática, así como evaluar la posibilidad de crear nuevas universidades en todo el territorio nacional.

2. Planear la aplicación de mecanismos de autoevaluación que permitan reconocer e impulsar avances desde el desempeño de cada plan institucional, para superar una visión de evaluaciones externas, en la que en muchas ocasiones no existen objetivos y misiones de largo alcance que definan con claridad qué y para qué se está evaluando.

3. Legislar e impulsar nuevas formas de gobierno que propicien la participación colectiva en la toma de decisiones acordes a los tiempos; permitiendo así la desburocratización del trabajo académico, la flexibilidad y la descentralización de su quehacer que incidan, a su vez, en el incremento de la calidad del servicio educativo.

4. Generar mecanismos de cooperación interinstitucional y conformar redes regionales, nacionales de acción académica que potencien el desarrollo de la educación universitaria, para hacer posible un proceso de aprendizaje compartido y aumentar así, la disponibilidad de mayores recursos humanos y materiales.

5. Promover la innovación de los procesos de enseñanza-aprendizaje, de las tecnologías educativas y pedagógicas, así como de las estructuras de organización universitaria, que permitan una mayor participación y responsabilidad de los alumnos y hagan más eficiente el sistema educativo en su conjunto.

6. Discutir la formulación de una política para la universidad pública, que contemple nuevas relaciones entre las universidades y el gobierno, éste debe comprender que las universidades son un medio fundamental para el desarrollo nacional, y aquéllas deben plantearse la participación en la definición de políticas públicas con un mayor nivel de injerencia directa y de responsabilidad compartida.

 

Considero que el esfuerzo para elevar la capacidad instalada de nuestro sistema universitario, así como la calidad de sus servicios educativos, debe ser una tarea de todos. Para hacer realidad una política de colaboración y ejecución. Por ello, propongo discutir la conveniencia de crear un Consejo Universitario Nacional, como una representación cualitativa de las comunidades académicas, institucionales y profesionales del país, para impulsar una política de cambios de largo plazo que propicie la innovación institucional y tenga como tarea fundamental diseñar y poner en marcha un nuevo modelo de universidad, que impulse el cambio en el conjunto de las instituciones de educación superior, realice estudios de evaluación de la calidad del desempeño de sus instituciones y sectores que la forman y propicie una nueva relación entre las universidades, el Estado y la sociedad para garantizar recursos financieros crecientes y compartidos.

 

 

Aquellos "reclamos" de un siglo que estaba por llegar han sido resueltos solo de forma parcial, aunque la BUAP es una de las instituciones que más ha avanzado en la ampliación y regionalización de la matrícula universitaria. El reto de una eduación superior de calidad para una mayoría de los jóvenes mexicanos sigue sobre la mesa.

 

 

 

[1] Discurso de Jaime Kravzov Jinich en la ceremonia para obtener el grado de Honoris Causa de la BUAP, el 8 de junio de 1997.

La recopilación de textos del doctorado honoris causa otorgado por la BUAP al Dr. Jaime Kravzov Jinich puede encontrarse en este Cuaderno del H. Consejo Universitario de septiembre de 1997 dentro de la serie Reconocimientos y Méritos. La edición incluye el acuerdo para el nombramiento, el dictamen de la Comisión de Distinciones y Grados Honoríficos, una semblanza del Dr. Fernando Santiesteban Llaguno, el discurso del rector José Doger Corte, el texto completo del discurso de aceptación del propio Kravzov (del cual de publica un extracto en este artículo) y concluye con una síntesis curricular. Por su interés y actualidad, su lectura es un refrescante ejercicio sobre las encrucijadas pendientes de la universidad mexicana.

 

Cuaderno del H Consejo Universitario de la BUAP